
Los ministros de Exteriores de la OTAN abordarán en su reunión del jueves y viernes en Helsingborg, Suecia, los avances hacia el cumplimiento de sus compromisos con mayor gasto militar, con el telón de fondo de los anuncios de Estados Unidos de retirada de miles de efectivos de territorio europeo.
“La cuestión ya no es si tenemos que hacer más. La cuestión es con qué rapidez los Aliados pueden convertir los compromisos en capacidades“, destacó este miércoles el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, en una rueda de prensa previa a la ministerial.
En la primera reunión de ministros que acoge Suecia desde su ingreso en la organización, se espera que los aliados preparen la cumbre de líderes que tendrá lugar el 7 y 8 de julio en Ankara, la cual versará sobre el “cumplimiento” de la decisión “histórica” que tomaron en La Haya el año pasado de incrementar al 5% de su PIB su inversión en defensa, recordó Rutte.
“Necesitamos una hoja de ruta creíble para cumplir los compromisos acordados en La Haya”, lo que implica aumentos constantes y sostenidos de la inversión en defensa, indicó.
El exprimer ministro neerlandés se refirió a que los aliados garanticen no solo más dinero, sino “que las inversiones generen capacidades”, en concreto más defensa aérea y antimisiles, más capacidades de ataque de largo alcance, más drones, más munición y mayores reservas.
“Esto significa que debemos producir más rápido y a mayor escala, a ambos lados del Atlántico”, indicó, aunque reconoció que el ritmo al que la industria militar está aumentando la producción es insuficiente, especialmente en Europa, con la exigencia de contratos a largo plazo (entre cinco y diez años).
Repliegue estadounidense
Los representantes de los aliados, entre los que se espera que esté el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, tras su ausencia en la última ministerial de Exteriores, se verán las caras después del reciente anuncio del presidente Donald Trump de que retirará 5,000 soldados de sus bases en Alemania, y de que suspende el despliegue de otros 4,000 en Polonia.
Una decisión coherente con la nueva estrategia de seguridad de Washington, pero que sorprendió a los aliados por el momento y las formas escogidos para su anuncio, a renglón seguido de unas críticas del canciller alemán, Friedrich Merz, a EE.UU. por su guerra en Irán.
No obstante, Rutte insistió en que Estados Unidos seguirá presente con sus fuerzas militares en Europa “a largo plazo”, tanto a nivel nuclear como convencional, aunque de cara al futuro “sabemos que se producirán ajustes” pero “de forma estructurada”.
Asimismo, se mostró convencido de que la ausencia de esas tropas de EE.UU. no afectará a la misión de defensa y disuasión de la Alianza: “Los 4.000 o 5.000 efectivos son fuerzas rotativas que no tienen ningún impacto en la defensa de la OTAN”, consideró.
Aun así, hay países que muestran preocupación porque algunos de los efectivos cancelados pertenezcan a un batallón de fuego de largo alcance que debía llegar a Alemania más adelante este año.
En 2024 EE.UU. y Alemania habían acordado el despliegue a partir de 2026 de misiles de crucero estadounidenses convencionales Tomahawk, con un alcance de hasta unas 1,554 millas para la disuasión y defensa ante la amenaza rusa.
Aunque desde la Alianza creen que la campaña de EE.UU. en Irán no hará escasear esta munición, también prevén que Europa deberá desarrollar su propia producción de misiles de crucero y, entre tanto, encontrar una solución puente como la transferencia de licencias estadounidenses para la fabricación en suelo europeo.
Ormuz y Ucrania
La situación en Oriente Medio también ocupará la agenda de los ministros en Suecia, pese a que EE.UU. no ha pedido la implicación de la OTAN en los esfuerzos por garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
No obstante, Rutte destacó los esfuerzos bilaterales de países como Francia, Bélgica, Países Bajos, Italia, Alemania o el Reino Unido, que están acercando recursos a la región para contribuir cuando cesen las hostilidades.
Consideró que los aliados europeos y Canadá “han escuchado la llamada a la acción” hecha por EE.UU. pese a la “decepción” inicial que percibió en una visita a la Casa Blanca en abril con los aliados, que aseguró que han cumplido con sus acuerdos bilaterales en lo que se refiere al uso de sus bases por fuerzas estadounidenses.
Sobre Ucrania, Rutte insistió en que la iniciativa aliada para comprar armas a EE.UU. y donarlas a Kiev (PURL), seguirá siendo un “mecanismo importante”.
En Helsingborg, además, los ministros aprobarán sendos informes sobre el progreso del plan de acción para la vecindad sur y sobre cómo contrarrestar acciones híbridas de Rusia.
Sigue leyendo:
• Polonia busca ampliar presencia militar de EE.UU. y liderar el Ejército de Europa
• ¿Puede Trump ordenar la retirada de militares de EE.UU. en Europa?
• OTAN busca clarificar con Washington planes de repliegue militar en Alemania


