Santo Domingo.– Siete mujeres perdieron la vida en hechos vinculados a violencia de pareja o expareja en apenas dos semanas. Siete familias devastadas. Siete historias marcadas por el miedo, las amenazas y una problemática que, pese a las denuncias y campañas oficiales, continúa golpeando a República Dominicana.
El caso más reciente ocurrió este domingo en La Toronja, Santo Domingo Este, donde Indhira Carolina Beltré falleció tras resultar herida con un objeto cortante, presuntamente por su pareja, Camilo Rodríguez, de 52 años, quien fue arrestado horas después.
Vecinos relataron que la situación parecía anticiparse desde la noche anterior.
“Estaba voceando de madrugada y amenazándola”, narró una residente del sector.
Otro vecino explicó que el hombre admitió lo ocurrido y hablaba de entregarse a las autoridades.
Los hechos recientes han vuelto a encender las alarmas sobre la violencia de género, la efectividad de los protocolos de protección y la capacidad de las instituciones para prevenir tragedias que, según especialistas, suelen estar precedidas por señales de peligro como amenazas, control, persecución y acoso.
Denuncias y llamados de auxilio
La muerte de Esmeralda Moronta, de 33 años, se convirtió en uno de los casos que más ha impactado a la opinión pública. La joven había acudido a la Fiscalía de Violencia de Género para denunciar a su expareja, Omar Tejeda Guzmán.
Horas después, cámaras de seguridad captaron el momento en que corría desesperadamente por las calles de Alma Rosa, intentando escapar.
El acta de denuncia reflejaba episodios de vigilancia constante, control y hostigamiento. La joven había solicitado medidas de protección y una orden de alejamiento.
Testigos indicaron que logró refugiarse en un colmado cercano antes de ser alcanzada por su agresor.
“Ella fue a una entidad donde entendíamos que estaba segura y al salir ocurrió esta tragedia”, expresó su hermana, Estefanía Moronta, quien pidió más empatía y atención hacia las víctimas que acuden a denunciar.
La abogada y activista Susi Pola afirmó que el país dispone de protocolos adecuados, pero cuestionó su aplicación.
“Cuando una mujer dice que la amenazan de muerte, debe asumirse con total seriedad”, advirtió.
Desde el Ministerio Público, la procuradora Yeni Berenice Reynoso informó que se investigan los procedimientos aplicados en este caso.
La psicóloga Itania María consideró injusto que muchas mujeres deban abandonar sus hogares y rutinas para protegerse mientras los agresores permanecen libres.
Historias familiares marcadas por el dolor
Días antes, otra familia quedó devastada con la muerte de Diana Elena Evangelista, en un hecho atribuido a su pareja, Erick Daulin Urbáez Falcón.
Su padre, Rubén Evangelista, recordó a su hija como una joven alegre, organizada y llena de metas.
“Nunca vimos señales de violencia”, contó.
Con el paso de las investigaciones, familiares aseguran haber conocido detalles relacionados con conductas de celos y control.
Especialistas explican que muchos agresores mantienen una imagen distinta ante familiares y amigos.
“El agresor suele mostrar una cara amable hacia afuera, mientras dentro de la relación ejerce control emocional y amenazas”, explicó Itania María.
En lo que va de año, más de 30 mujeres han perdido la vida en hechos relacionados con violencia de género, según datos oficiales.
A los casos de Indhira Carolina, Esmeralda y Diana Elena se suman otras cuatro mujeres fallecidas este mes:
- Alfania Manuela Hernández, en Salcedo.
- Providencia Marte, en El Seibo.
- Yessika Álvarez, en el Distrito Nacional.
- Nikaury Alicia Heredia Taveras, en Santo Domingo Este.
Mientras las estadísticas continúan aumentando, organizaciones sociales y especialistas coinciden en que las respuestas institucionales siguen siendo insuficientes.
Aunque en los últimos años se han implementado campañas y programas de prevención, expertos consideran que el país necesita fortalecer la educación emocional, la prevención temprana y la capacidad de respuesta de las autoridades.
“Tenemos que cambiar la manera en que enfrentamos esta problemática”, sostuvo Susi Pola.
La psicóloga Itania María insistió en que las estrategias deben incluir también a los hombres y enfocarse en las comunidades, escuelas y espacios laborales.
Detrás de cada cifra queda una familia intentando comprender cómo relaciones marcadas por el control y el miedo terminaron convirtiéndose en tragedias.


