Los problemas de Italia para aceptar su nueva realidad multicultural a causa de la inmigración han salido a relucir en las últimas horas tras el atropello múltiple del sábado en Módena, en el que un joven italiano de origen marroquí invistió a una decena … de personas e hirió de gravedad a cuatro. Los distintos partidos políticos no han tardado en reavivar un debate siempre presente en el país que ha enfrentado incluso a los miembros de la coalición de Gobierno.
Una de las primeras formaciones en reaccionar ha sido la Liga de Matteo Salvini, una de las fuerzas de la coalición de Gobierno, que ha reclamado «revocar los permisos de residencia a los extranjeros que cometan delitos, con la consiguiente expulsión inmediata». Para conseguirlo, ya han encargado a un grupo de juristas que perfeccionen las propuestas presentadas al respecto por sus eurodiputados en los últimos días, según informaron el domingo en un comunicado.
A estas declaraciones ha respondido el ministro de Asuntos Exteriores y ‘vicepremier’, Antonio Tajani, de Fuerza Italia. Líder de otro de las formaciones de Gobierno, ha recordado que el responsable del atropello no tenía un permiso de residencia, sino que era ciudadano italiano. Salim el Koudri, cuyas motivaciones están siendo investigadas por la Policía, es un joven de 31 años con problemas psiquiátricos nacido en Bérgamo de padres marroquíes y residente en la provincia de Módena.
En la misma línea que Tajani se han manifestado otros miembros de Fuerza Italia, como Maurizio Gasparri, que ha señalado que hay «ciudadanos ejemplares» en todas partes. Sirva de ejemplo que dos de las personas que ayudaron a detener al autor del atropello fueron un padre y un hijo egipcios. Asimimo, el ministro de la Administración Pública, Alberto Zangrillo ha instado a la calma.
Mientras tanto, la primera ministra, Giorgia Meloni, ha visitado a los heridos hospitalizados, pero no se ha pronunciado en este sentido. Sí lo han hecho otros miembros de su partido, como Galeazzo Bignami, con frecuencia uno de los diputados más radicales de la formación. «Salim el Koudri no es italiano, sino un inmigrante de segunda generación. Claro que está loco, pero tiene que pagar las consecuencias en su país, que, en mi opinión, no es Italia, sino Marruecos», ha recalcado, según recoge el periódico ‘Corriere della sera’.
Entre todas las voces, se ha alzado también la del eurodiputado y general Roberto Vannacci, ideólogo hace unos meses de la cita «Si importas el Tercer Mundo, te conviertes en el Tercer Mundo». «Los justificacionistas también deberían parar. ¿Acaso las dinámicas sociales e ideológicas siempre se aplican, o solo cuando conviene? Si asesinan a una mujer, inmediatamente hablamos de patriarcado. Si la víctima es extranjera o negra, inmediatamente hablamos de odio racial y clima cultural», ha planteado.
Y ha continuado: «Sin embargo, si un hombre musulmán, magrebí de segunda generación, ataca a civiles inocentes con métodos idénticos a los empleados por musulmanes en decenas de ataques ya vistos en Europa, entonces, de repente, desaparecen todos los análisis sociales, culturales e ideológicos. Se reduce a ‘problemas psicológicos’».
En la izquierda, el Partido Demócrata ha trasladado su solidaridad a toda la comunidad ciudadana, mientras que la Alianza de los Verdes y la Izquierda ha pedido al líder de la Liga que no diga «tonterías». Además, el coportavoz de la formación, ha llamado a evitar «cualquier tipo de instrumentalización política y la transformación de una tragedia en propaganda». «Para Salvini, el dolor es un cajero automático electoral. Basta», ha reclamado.
El líder del partido de centro Acción, Carlo Calenda, se ha expresado en términos similares: «Veo muchos buitres que intentan aprovecharse de la rabia por lo sucedido con fines electorales. Lo que hace falta es solidaridad con los heridos y gratitud para quienes han detenido al asesino».


