El auge mundial de medicamentos para perder peso como Ozempic y Mounjaro ha impulsado en República Dominicana un creciente mercado informal de inyecciones para adelgazar, donde se comercializan productos sin registro sanitario y hasta sustancias experimentales promovidas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Las promesas son llamativas: perder entre 11 y 12 libras en una semana, reducir el apetito y obtener resultados “mejores que una bariátrica”, sin necesidad de evaluación médica, receta ni supervisión profesional.
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Los llamados GLP-1 fueron desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2. Sin embargo, con el tiempo, especialistas y pacientes comenzaron a observar efectos significativos en la pérdida de peso, lo que convirtió estos tratamientos en una tendencia global respaldada incluso por figuras públicas como Oprah Winfrey y Serena Williams.
En junio de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó algunos de estos medicamentos para el control crónico del peso, provocando un crecimiento acelerado del mercado.
Sin embargo, especialistas advierten que la popularidad de estos tratamientos también abrió las puertas a un mercado paralelo que opera fuera de cualquier regulación sanitaria.
“Con el uso masivo de estos medicamentos también ha comenzado un uso muy irregular”, advirtió el endocrinólogo Vicente San Martín, especialista en medicina de obesidad.
La Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) emitió recientemente una alerta tras recibir denuncias relacionadas con productos sin registro sanitario y moléculas protegidas por patentes.
“Pudimos confirmar en el mercado la existencia de este tipo de productos”, explicó al programa N Investiga el director de Digemaps, Marcos Balaguer.
Uno de los mayores focos de preocupación es la comercialización de la retatrutida, una sustancia experimental desarrollada por Eli Lilly que todavía se encuentra en fase de investigación clínica y no cuenta con aprobación para su venta.
“A nosotros, como sociedad y a los médicos, nos ha dado una luz de alarma de que este medicamento aún no está aprobado ni legalmente comercializado por el laboratorio”, explicó el doctor Adderly Matos, vicepresidente de la Sociedad Dominicana de Diabetes y Nutrición.
A pesar de ello, médicos, entrenadores físicos y centros estéticos promocionan el producto en redes sociales como una alternativa efectiva para adelgazar.
La investigación reveló además que vendedores sin formación médica ofrecen instrucciones sobre dosis y aplicación de estos tratamientos a través de llamadas telefónicas y WhatsApp.
“Las primeras cuatro semanas usted se va a poner la jeringa en el número 20. Cuando vaya en la semana número cinco, aumenta la dosis a 40”, indicó una vendedora contactada durante la investigación.
Los tratamientos son ofertados entre 10 mil y 25 mil pesos mensuales, mientras algunos programas completos superan los 36 mil pesos.
Especialistas alertan que el uso inadecuado de estas sustancias puede provocar pérdida extrema de masa muscular, fatiga severa, problemas biliares y complicaciones pancreáticas.
“Estamos viendo muchos errores y pacientes que están siendo lesionados por el uso indiscriminado de esta sustancia”, afirmó la doctora Norys Solano, presidenta de la Sociedad Dominicana de Diabetes y Nutrición.
Otro aspecto que preocupa a las autoridades es el transporte y almacenamiento irregular de estos medicamentos, muchos de los cuales requieren refrigeración y estrictos controles sanitarios.
“Eso viaja en la maleta sin problema”, aseguró una de las vendedoras contactadas por el equipo de investigación.
Digemaps recordó que en República Dominicana no existen farmacias autorizadas para fabricar este tipo de formulaciones, por lo que cualquier producto comercializado debe contar obligatoriamente con registro sanitario.
“La comercialización de medicamentos sin registro sanitario deviene en una violación a la ley de comercio ilícito”, advirtió Balaguer.
Las autoridades aseguraron que continúan realizando operativos de incautación junto a organismos especializados para combatir este mercado clandestino, mientras especialistas insisten en que estos tratamientos no deben utilizarse sin evaluación médica rigurosa.
“El paciente tiene que levantar sospechas e indagar realmente qué está recibiendo”, sostuvo San Martín. “No podemos poner nuestra salud en manos de personas que simplemente están tratando de lucrarse”.


