Honda ha presentado su peor informe financiero desde que el fabricante japonés salió a bolsa en 1957. Honda Motor ya había previsto pérdidas en marzo basándose en sus previsiones financieras, y ese escenario se confirmó el pasado jueves con las cifras oficiales.
Durante el ejercicio fiscal, que finalizó en marzo, Honda sufrió pérdidas de 423.000 millones de yenes (2.680 millones de dólares). Estos números son peores que los registrados durante los años de la pandemia, cuando Honda decidió apostar totalmente por la electrificación y abandonó oficialmente la Fórmula 1 a finales de 2021.
Por el momento, ese escenario no amenaza con repetirse esta vez. Preguntada por Motorsport.com, la compañía afirmó que las cifras financieras no afectarán a Honda Racing Corporation (HRC) y, por tanto, tampoco a su proyecto de F1.
“Honda Motor anunció su previsión financiera en marzo, antes del anuncio formal del jueves. Por lo tanto, el panorama ha estado claro desde entonces”, aclara el comunicado. “HRC no percibe cambios específicos en las actividades de motorsport derivados del anuncio financiero realizado el 14 de mayo”.
Más interesante que las cifras en sí es el contexto que hay detrás. El CEO Toshihiro Mibe declaró durante la presentación que los resultados están relacionados en gran medida con los importantes costes de inversión en vehículos eléctricos y con la estrategia de electrificación de la compañía.
Esas inversiones todavía no han dado los frutos esperados, especialmente en Estados Unidos. Esto último está relacionado en parte con la política de la administración Trump. Los compradores estadounidenses podían beneficiarse de hasta 7.500 dólares en créditos fiscales al adquirir un nuevo vehículo eléctrico, pero el presidente Donald Trump eliminó esa ayuda en septiembre de 2025.
Los resultados financieros de Honda están provocando varios cambios estratégicos en el área automovilística. En primer lugar, Honda ha suspendido una inversión prevista de 11.000 millones de dólares para producir vehículos eléctricos y baterías en Canadá.
Stefano Domenicali, Lawrence Stroll, Toshihiro Mibe Honda CEO, Koji Watanabe, HRC CEO
Photo by: Motorsport.com Japan
Desde la perspectiva de la F1, quizá resulte más interesante que Honda haya abandonado su anterior objetivo de que una quinta parte de todas las ventas de coches nuevos en 2030 fueran eléctricos. Mibe también confirmó que, por ahora, se ha descartado el objetivo de vender únicamente coches eléctricos en 2040.
¿Más apoyo en el paddock de F1 para un V8?
Estas actualizaciones estratégicas de Honda son llamativas a la luz de las actuales discusiones en el paddock de F1. Cuando se acordó la anterior normativa de motores, Audi y Honda fueron dos de los mayores defensores de la electrificación, en línea con su estrategia automovilística.
El CEO de la F1, Stefano Domenicali, reconoció recientemente en una entrevista con Motorsport.com que tanto la F1 como la FIA quizá escucharon demasiado a los fabricantes en aquel momento, aunque había pocas alternativas disponibles. En su opinión, el mundo actual es muy diferente.
“Definitivamente veo, personalmente —aunque depende de la FIA proponerlo—, una especie de combustible sostenible como eje del futuro, con un equilibrio diferente respecto a lo que podría ser la electrificación, junto a un motor de combustión interna potente”, dijo Domenicali.
Después de Domenicali, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, fue un paso más allá al declarar a Reuters y otros medios en Miami que el V8 “volverá sin duda”, esta vez impulsado por combustibles sostenibles.
“Va a llegar. Al final, es cuestión de tiempo. En 2031, la FIA tendrá el poder de hacerlo sin necesidad de votos de los fabricantes de unidades de potencia. Así lo dicta el reglamento. Pero queremos adelantarlo un año, que es lo que ahora pide todo el mundo”, afirmó Ben Sulayem.
Mohammed ben Sulayem, FIA President and Stefano Domenicali, CEO of the Formula One Group
Photo by: James Sutton / LAT Images via Getty Images
Hasta ahora, la idea de devolver un papel más protagonista al motor de combustión interna en el próximo ciclo ha sido recibida positivamente en el paddock, incluidos los actuales líderes, Mercedes.
“Desde el punto de vista de Mercedes, estamos abiertos a nuevas regulaciones de motores. Nos encantan los V8. Desde nuestra perspectiva, es un motor puramente Mercedes. Altas revoluciones”, dijo Toto Wolff.
Sin embargo, el jefe de Mercedes planteó una cuestión importante.
“¿Cómo conseguimos suficiente energía de la batería para no perder la conexión con el mundo real? Porque si pasamos a un 100% de potencia de combustión, podríamos parecer un poco ridículos en 2030 o 2031”.
“Por eso debemos estudiarlo, simplificarlo y convertirlo en una obra maestra de ingeniería. Quizá podamos extraer 800 CV del motor de combustión y añadir otros 400 CV de energía eléctrica. Estamos totalmente abiertos a ello, siempre que esas conversaciones se desarrollen de forma estructurada”.
Ford, actual socio de motores de Red Bull, también está abierta a la idea de un V8. El director de Ford Performance, Mark Rushbrook, explicó a Motorsport.com que Ford había planeado inicialmente dejar de producir coches de calle impulsados únicamente por motores de combustión, pero desde entonces ha revertido esa decisión.
Eso deja a Audi y Honda como las dos grandes incógnitas respecto a su apoyo a un movimiento así. Pero, al menos para el fabricante japonés, el fuerte enfoque en la electrificación no ha dado los resultados financieros deseados durante el último año.
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