Delegaciones de Líbano e Israel han acordado este viernes extender el alto el fuego alcanzado a mediados de abril durante 45 días tras dos jornadas de conversaciones auspiciadas por la Administración de Donald Trump para poner fin a los enfrentamientos entre el Ejército … israelí y el partido-milicia chií Hizbolá, reactivados desde el pasado 2 de marzo.
Así lo ha anunciado en sus redes sociales, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, que ha detallado que «el cese de hostilidades se prorrogará 45 días para permitir que se sigan realizando avances» entre las partes.
Asimismo, la cartera diplomática estadounidense ha convocado para los próximos 2 y 3 de junio una nueva ronda de «negociaciones», la cuarta entre Líbano e Israel desde que se reactivó el conflicto, si bien ha adelantado para el 29 de mayo las conversaciones «sobre seguridad en el Pentágono con delegaciones militares de ambos países».
«Esperamos que estas conversaciones promuevan una paz duradera entre ambos países, el pleno reconocimiento de su soberanía e integridad territorial y el establecimiento de una seguridad genuina a lo largo de su frontera común», ha agregado al término dos jornadas de «conversaciones muy productivas» entre las delegaciones libanesa e israelí.
Un portavoz del Departamento de Estado ha asegurado poco antes en declaraciones a Europa Press que «el ambiente de las conversaciones ha sido muy positivo e incluso ha superado las expectativas».
Las autoridades libanesas han cifrado este viernes en 2.951 los muertos y 8.988 los heridos a causa de ataques perpetrados por el Ejército israelí contra el país vecino desde el pasado 2 de marzo, una cifra que no ha dejado de aumentar pese al alto el fuego en vigor desde el 17 de abril. La tregua tampoco ha puesto fin al lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí por parte de Hizbolá.
Este balance, difundido por el Ministerio de Sanidad a través de la agencia de noticias estatal NNA, incluye 110 trabajadores sanitarios muertos y otros 259 heridos. Asimismo, alrededor de 1,2 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, esto es, cerca del 25% de la población total, de acuerdo a los datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).


