#Mundo:La falta de carisma, los malos resultados y las políticas fallidas llevan a Starmer al borde de la dimisión: “No moviliza a nadie” #FVDigital

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El Reino Unido se asoma otra vez al caos. De los seis primeros ministros en cinco años (David Cameron, Theresa May, Liz Truss, Boris Johnson y Rishi Sunak) a un Keir Starmer que llegó prometiendo estabilidad y unos dos años después de auparse al poder ya está en la cuerda floja por el pésimo resultado del Partido Laborista en las últimas elecciones locales, que elevaron al Reform UK de uno de los padres del brexit, Nigel Farage, y los Verdes. El país afronta otro punto de inflexión y al premier se le caen los apoyos, dentro y fuera de su Gobierno, mientras se agarra al cargo.

La dimisión este jueves del secretario de Salud, Wes Streeting, que asegura haber “perdido la confianza” en Starmer, es el ultimo movimiento, el primero de gran calado, para tratar de forzar la dimisión del líder laborista —al que el propio Streeting aspira a suceder— . La suya es la quinta dimisión después de que el martes lo hicieran tres miembros del Ejecutivo: Alex Davies-Jones, hasta ahora subsecretaria de Estado contra la violencia de Género; la ministra de Protección Social, Jess Phillips, y la titular de Comunidades, Miatta Fahnbulleh. También se sumó el secretario para la Innovación y la Seguridad en la Salud, Zubir Ahmed. Además, 82 diputados reclaman primarias en la formación laborista, y la cifra necesaria para forzar esa votación son 81 (según el reglamento interno del partido, el 20% como mínimo del total de asientos que tiene el partido en el Parlamento, que son 403). Eso sí, otros 100 han expresado su apoyo a Starmer y creen que no es el momento de un cambio de liderazgo.

Se amontonan por tanto las preguntas en torno a la resistencia del Gobierno británico a la vez que el rey Carlos III ha presentado este miércoles ante la Cámara de los Lores la agenda legislativa. ¿Aguantará Starmer? Y, sobre todo, ¿qué razones hay detrás de esta crisis política?

Adrián Caballero, politólogo y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple Política, explica a 20minutos que lo que pasa en el Reino Unido “no es algo que ocurra solo allí”, ni algo que se pueda acotar solamente a la figura de Starmer. “Es la idea de la alternativa, algo diferente, pero en poco tiempo ha generado frustración entre las bases, se abre una crisis del liderazgo que también había en el partido laborista cuando él llegó”, recuerda. El primer ministro llegó con la propuesta de cambiar las cosas “y no las está cambiando” lo que ha llevado también a una crisis dentro del propio laborismo.

“Hace años que los laboristas perdieron el favor de la clase trabajadora industrial”, añade Caballero, “y la ha cambiado por un voto urbano de mayor nivel educativo, más proeuropeo”, pero eso no ha tenido resultado en las elecciones locales. “¿Cuál es el problema? Que si a este público más educado, proeuropeo, urbano, no le cumples la mejora de servicios, no le cumples la mejora del nivel de vida, y además tu vieja clase obrera ya no se siente representada se juntan el hambre con las ganas de comer”.

En ese diagnóstico, el politólogo ve que los laboristas han perdido la capacidad de crear un proyecto a largo plazo, y todo el foco se pone sobre Keir Starmer. De ahí la presión interna, pero también mediática. Ahora, la dimisión no es algo que para Caballero sea demasiado claro en los próximos días o semanas. “No le veo dimitiendo a corto plazo”, expone, pero su futuro político, aclara, depende de dos cosas: “De las encuestas” que “si siguen hablando ya no solo de un Nigel Farage como posible primer ministro, sino una caída cada vez más acentuada del laborismo” pueden precipitar su cese. Y por otro lado la necesidad de “reconectar con las bases”. Son dos asuntos que van de la mano. “Si consigue volver a ilusionar al votante eso se verá en unos mejores datos en las encuestas y puede que recupera confianza dentro del partido”.

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Por su parte, Daniel Gil, de The Political Room, añade que el asunto “tiene muchas aristas” y la crisis es amplia. “No hablamos de una derrota electoral sin más. Siempre que te presentas a unas elecciones la posibilidad de derrota está, pero es la magnitud de la derrota lo que hace que se ponga no solo a Starmer, sino al propio Partido Laborista contra las cuerdas”, explica sobre lo que pasó en las elecciones locales. ¿Por qué ocurre? Por varios motivos. “Primero, Starmer no es un líder carismático, no es un líder que tenga un núcleo de votantes a su favor. No existe el starmerismo, no existe el núcleo en torno al líder dentro del partido laborista y dentro del electorado británico”, expone Gil, para quien el primer ministro llega el poder no por su capacidad sino por el hartazgo con los conservadores.

Starmer no es un líder carismático, no es un líder que tenga un núcleo de votantes a su favor

“Había cierto optimismo respecto a su figura, pero era sobre todo una elección provocada por el fracaso y el rechazo hacia los tories. Ese optimismo se desvanece bastante rápido, porque Starmer empieza a promover una política moderada” basada en “intentar contentar a todos”, desarrolla el analista. “Promueve reformas sociales, pero a la vez le preocupa la sostenibilidad fiscal y esas reformas no se llegan a materializar en la vida de los ciudadanos. Se queja del estado de la defensa británica y propone un aumento del presupuesto”, enumera. Ese punto medio en lugar de ser una virtud para Starmer “se convierte en todo lo contrario”.

Además, a su izquierda y derecha las cosas empiezan a cambiar, comenta Daniel Gil. Los verdes y los liberales le están quitando votos a los laboristas, como se vio precisamente en las elecciones locales. “Por lo que el partido no tiene una base sólida, su líder y sus decisiones políticas no sirven para movilizar a nadie, tanto los sectores de la izquierda y la derecha, y además tiene competencia fuerte a ambos lados. Se junta el cóctel perfecto para la situación que ha ocurrido”, sentencia.

Pero una dimisión de Starmer, recuerda Gil, “es complicada” porque “él quiere seguir” y aunque se fuerce un proceso de primarias “podría volverlo a ganar” porque tiene el apoyo todavía de buena parte de la formación laborista. “Así que yo diría que inmediatamente, en las próximas semanas, el mes que viene, sí es complicado que Starmer dimita, incluso por el propio proceso interno que lleva sus tiempos, pero pensar en aguantar hasta 2029 suena descabellado”, termina.



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