El Gobierno de Estados Unidos evalúa presentar cargos formales contra el expresidente cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un incidente que dejó cuatro muertos y provocó una de las mayores crisis diplomáticas entre Washington y La Habana en las últimas décadas.
De acuerdo con información difundida por la cadena CBS y confirmada por fuentes citadas por Reuters, la posible acusación necesitaría la aprobación de un gran jurado federal y estaría relacionada con el ataque aéreo ocurrido el 24 de febrero de 1996, cuando cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaron dos aeronaves civiles Cessna operadas por el grupo humanitario de exiliados cubanos.
Las autoridades estadounidenses sostienen desde hace años que las avionetas fueron abatidas en aguas internacionales del estrecho de Florida, mientras que el Gobierno cubano ha defendido que las aeronaves violaron el espacio aéreo de la isla y representaban una amenaza para la seguridad nacional.
El posible proceso judicial surge en medio del endurecimiento de la política exterior de la administración del presidente Donald Trump hacia Cuba, marcada por nuevas sanciones económicas, restricciones petroleras y crecientes presiones diplomáticas contra el Gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Hasta ahora, el Departamento de Justicia no ha confirmado oficialmente la investigación ni ha emitido comentarios públicos sobre el caso.
El caso revive uno de los episodios más tensos entre Washington y La Habana
El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate provocó indignación internacional en 1996 y llevó entonces al presidente estadounidense Bill Clinton a condenar la acción del Gobierno cubano “en los términos más enérgicos posibles”.
Una investigación de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó posteriormente que los aviones fueron atacados fuera del espacio aéreo cubano y que el uso de la fuerza violó normas del derecho internacional.
En ese momento, el fallecido líder cubano Fidel Castro encabezaba el Gobierno de la isla, mientras que Raúl Castro dirigía las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
El caso también derivó en la condena en Estados Unidos del agente cubano Gerardo Hernández, acusado de conspiración para cometer asesinato por transmitir información sobre los vuelos de Hermanos al Rescate a los servicios de inteligencia cubanos. Hernández fue sentenciado a cadena perpetua, aunque posteriormente regresó a Cuba como parte de un intercambio de prisioneros en 2014.
En marzo pasado, el senador republicano de Florida Rick Scott declaró que esperaba que Castro fuera llevado ante la justicia estadounidense, mientras que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, celebró públicamente los reportes sobre una posible acusación.
Visita de la CIA aumenta la tensión diplomática
La información sobre la posible acusación trascendió el mismo día en que el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo reuniones en La Habana con funcionarios cubanos y con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito”, considerado uno de los hombres de mayor confianza del exmandatario cubano.
Según funcionarios estadounidenses citados por medios locales, Ratcliffe transmitió un mensaje directo de la Casa Blanca sobre la disposición de Washington a discutir temas económicos y de seguridad, siempre que el Gobierno cubano implemente “cambios fundamentales”.
En paralelo, fiscales federales en Miami habrían intensificado investigaciones dirigidas contra miembros de la cúpula cubana por presuntos delitos relacionados con narcotráfico, corrupción, violaciones migratorias y operaciones financieras.
Raúl Castro, de 94 años, dejó oficialmente el liderazgo del Partido Comunista de Cuba en 2021, aunque continúa siendo considerado una de las figuras con mayor influencia dentro del sistema político cubano.
La nueva ofensiva judicial y diplomática ocurre en un momento de profunda crisis económica en la isla, marcada por apagones constantes, escasez de combustible y alimentos, además del creciente deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana.
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