Las autoridades policiales de la región alemana de Brandenburgo se encuentran en plena alerta por la presencia de lo que ya ha sido bautizado como una mafia ganadera. En apenas tres semanas, los pastores de la zona han visto cómo les han robado un … total de 118 vacas, en lo que parece una operación de tráfico de animales que busca hacer negocio en países del este.
Lo peculiar de esta situación no es solo el objeto del robo, ya que el ganado es un bien de negocio como otro cualquiera y como tal propicio a su contrabando fuera de los circuitos habituales. Es la minuciosidad de la operación lo que ha llamado la atención de la policía federal.
De momento se han producido dos robos pero por la cantidad de vacas robadas ya hacen pensar en una operación planificada. El primer incidente se produjo la noche del 22 de abril, en una explotación ganadera de Uebigau-Wahrenbrück. El dueño se encontró como, en la mañana en la que iba a realizar la vacunación de su explotación ganadera, le faltaban 70 ejemplares. El pasado viernes, otro ganadero, en este caso de Oberspreewald-Lausitz, denunció que habían desaparecido de su rebaño un total de 48 reses, que tenía en una pradera pastando.
118
reses robadas en tres semanas
Desde finales de abril a principios de mayo, dos grandes explotaciones ganaderas han sido objeto de robos. Se estima que el coste supera los 120.000 euros en total.
En total y en solo tres semanas, 118 vacas han sido sustraídas de dos explotaciones importantes y en ambos casos se trata de vacas muy específicas. Todas ellas son de una raza autóctona de Alemana Oriental, conocida por la calidad de su carne y leche entre otras cualidades, pero también por su resistencia natural ante las enfermedades. Todas ellas eran terneras, vacas jóvenes, de entre tres y seis meses de edad y de un pelaje negro y blanco. El coste para los afectados es de más de 120.000 euros.
Es la resiliencia ante infecciones la que hacen esta raza especialmente atractiva desde el punto de vista comercial. Las autoridades sospechan que están ante una mafia que se va a dedicar a la cría y contrabando de estos ejemplares, en un momento en el que la carne de vacuno está transformándose poco a poco en un bien de lujo en muchos países, y en zonas del este de Europa en concreto.
Vacas, ovejas y hasta panales
En Alemania se está registrando un aumento de lo que han venido a bautizar como ‘Farm Crime’ o ‘Crímenes de Granja’. En los últimos años, las autoriades de la zona este del país, con epicentro en Brandenburgo y la antigua Prusia, han detectado cómo las explotaciones ganaderas ven expoliados sus rebaños y no solo de vacas, sino también ovejas, cabras, aves de corral e incluso colmenas de abejas donde producen miel de alta calidad.
Los investigadores han detectado un modus operandi profesional y común, independientemente del tipo de animales objeto de los hurtos. Todos los robos ocurren bajo el amparo de la noche, a menudo utilizando sedantes para que los animales no alerten a los granjeros durante la carga. Además, en el proceso de estas operaciones, el crimen rural también ha empezado a llevarse maquinaria de alto valor, como sistemas GPS, tractores o dispositivos específicos de la industria ganadera cuyo precio en el mercado negro es alto y que puede tener su reutilización en otros menesteres, como el tráfico de drogas o similares.
Según datos de la cadena NDR, más de la mitad de los agricultores del norte de Alemania ya han sido víctimas de estos robos. Esta presión ha forzado al sector a blindarse con videovigilancia y redes de alerta digital, muchos de ellos gestionados por los propios ganaderos, que se organizan mediante grupos de WhatsApp, para vigilar movimientos sospechosos. La gravedad del problema topa, además, con un vacío estadístico: la legislación alemana considera a los animales como bienes materiales, por lo que estos delitos figuran en las estadísticas criminales simplemente como robos de objetos, diluyendo la magnitud de un fenómeno que está asfixiando al campo alemán.


