El GP de Mónaco era la quinta ronda de la temporada 1975 de F1, dos semanas después de la tragedia de Montjuic, donde habían muerto cuatro personas. Con eso en mente, el presidente del Automóvil Club de Mónaco decidió reducir a 18 coches la parrilla para el Circuito urbano de Montecarlo, por lo que diez pilotos no lograron clasificarse a la carrera del domingo.
Con el nuevo 312T, Ferrari había logrado las dos primeras posiciones en la parrilla de España, Niki Lauda y Clay Regazzoni quedaron eliminados en la primera curva, por lo que no se había podido comprobar el verdadero potencial del monoplaza. Se confirmó en la clasificación del sábado en Mónaco, donde Lauda hizo su segunda pole consecutiva, con más de medio segundo de ventaja, seguido de los dos Sadow con motor Ford Cosworth.
En el lado opuesto de la clasificación destacó la eliminación de Graham Hill, cinco veces ganador en el Principado. El veterano bicampeón de 46 años había vuelto al volante de su GH1 de su propio equipo tras la grave lesión de Rolf Stommelen en Montjuic, pero ahí se dio cuenta de que era hora de colgar definitivamente el casco.
El domingo de carrera arrancó con mucha lluvia en Mónaco, y la prueba fue en mojado, aunque ya sin precipitaciones en la salida. Tras arrancar, Lauda se las arregló para llegar primero a Santa Devota, pero Pryce perdió la segunda plaza de manos de su compañero Jarier (que rozó la barrera en Mirabeau) con el otro Shadow y de Ronnie Peterson. Antes de acabar la primera vuelta, Pryce y Brambilla se tocaron luchando por el cuarto puesto, y luego Jarier, intentando atacar a Lauda, sufrió aquaplaning en Tabac y acabó contra las barreras, teniendo que abandonar.
Niki Lauda, Ferrari 312T, líder al inicio
Foto de: Ercole Colombo
Ronnie Peterson, Toby Pryce (con el alerón tocado por su toque con Brambilla), Jody Scheckter (que se había tocado con Regazzoni, que había caído de 6º a 16º), Emerson Fittipaldi y Carlos Pace eran los perseguidores de Lauda tras la primera vuelta, aunque el austriaco tenía ya un segundo y medio de ventaja.
Poco a poco Peterson y Pryce se acercaron a Lauda, aunque luego Pryce se descologó. Parte de la pista se iba secando, y Pryce se alejó del todo tras tompear al tocar las barreras en la Piscina, perdiendo posición con Scheckter y Fittipaldi.
Pryce fue el primero de los pilotos de cabeza en entrar en boxes para, además de reparar los daños de su toque en la Piscina (que le dejó con tres vueltas perdida), montar neumáticos de seco, y le siguieron Pace y Watson.
Mientras Fittipaldi entraba, Lauda y Peterson luchaban muy cerca, y el de Ferrari entró en boxes en la vuelta 25, con una parada perfecta que le permitió salir segundo. Para desgracia de Peterson, uno de los mecánicos de Lotus falló con su rueda trasera cuando había entrado una vuelta después que Lauda. Para salvaguardar el motor, Peterson cortó el encendido, y cuando le hicieron señas para volver a salir, su batería aún no se había recargado, por lo que tuvo que esperar ahí un minuto que le mandó hasta el séptimo puesto.
Ya sin Peterson detrás, Lauda no tuvo problemas en aprovechar su ventaja y de hecho aumentarla sobre Fittipaldi y Pace, que le acabarían acompañando en el podio. Por detrás, en la vuelta 40 Scheckter se tocó contra las protecciones de la chicane y tuvo que entrar en boxes, perdiendo la cuarta plaza por un pinchazo.
Lauda llegó a tener más de 25 segundos de ventaja sobre Fittipaldi, aunque acabaría levantando el pie, permitiendo al brasileño recortarle dos segundos por vuelta y acercarse a 13 segundos.
Luchando por alcanzar a un lento Peterson que iba cuarto, Hunt acabó contra las barreras, y culpó a Depailler, al que esperó fuera de su coche en la siguiente vuelta para levantarle el puño, furioso, tras casi agredir a un comisario que intentaba convencerle de abandonar el lugar. Luego, de manera temeraria, cruzó la pista para volver al box.
James Hunt camina al lado de la pista
Foto de: LAT Photographic
Mas accidentes dejaron a solo nueve coches en carrera, y la diferencia entre los dos primeros era de 11 segundos en la vuelta 70, para pasar a siete segundos en la vuelta 72. Sin embargo, el tiempo se acababa, porque al acercarse a las dos horas límite de la carrera, no se iban a completar las 78 vueltas de las que constaba la prueba.
Fittipaldi redujo en un segundo más la diferencia en la vuelta 73, y acabaron la vuelta 74 separados por solo cuatro segundos. Pero al llegar a las dos horas, la vuelta 75 fue la última, y Lauda lograba así su tercera victoria en F1, la primera del año y la primera del Ferrari 312T, con una ventaja de 2.7 segundos.
Podio: Princesa Grace y Niki Lauda ganador
Foto de: Ercole Colombo
Peor le fue a su compañero Regazzoni, que en la vuelta 39 se chocó contra las barreras de seguridad en la Piscina y tuvo que abandonar.
Esa victoria era la primera de Ferrari en el Principado desde la temporada 1955, con un total de 19 carreras sin ganar allí. Luego, los del Cavallino han tenido dos etapas de 15 y 16 años sin victorias en Mónaco (de 1981 a 1997 y de 2001 a 2017). Pero más allá de romper aquella sequía, lo que supuso esa edición del GP de Mónaco fue el inicio del primer año triunfal de Lauda.
Tras esa, Lauda ganó las dos siguientes carreras, para un total de cinco triunfos esa temporada que acabarían significando su primer título de campeón del mundo, mientras que Ferrari conquistaba su tercera corona de constructores.
Niki Lauda, Ferrari 312T.
Foto de: Rainer W. Schlegelmilch / Motorsport Images
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