Tras el terremoto electoral que dejó al Partido Laborista al borde de una guerra interna, Keir Starmer intentó este lunes salvar su liderazgo con un discurso con el que pretende relanzar no solo a su formación, sino a su mandato. «Los resultados electorales de … la pasada semana fueron duros. Muy duros», dijo, antes de añadir que «perdimos a representantes laboristas brillantes. Eso duele y debe doler. Lo entiendo. Lo siento y asumo la responsabilidad».
El ‘premier’ compareció en Downing Street en medio de la mayor crisis de su mandato, apenas unos días después de unas elecciones locales devastadoras para el laborismo, que perdió más de 1.400 concejales y sufrió retrocesos históricos en antiguos bastiones electorales, mientras la extrema derecha de Reform UK consolidó su avance no solo en Inglaterra, sino también en Gales y Escocia. «No se trata solo de asumir la responsabilidad por los resultados, sino de asumir la responsabilidad de explicar cómo, como fuerza política y electoral, vamos a ser mejores y hacerlo mejor en los próximos meses y años».
«Asumo la responsabilidad de no marcharme y de no sumir a nuestro país en el caos», declaró. «Sé que la gente está frustrada por el estado en el que se encuentra Reino Unido, frustrada con la política y, algunos, frustrados conmigo. Sé que hay quienes dudan de mí y sé que tengo que demostrarles que están equivocados. Y lo haré», prometió.
En su opinión, «no solo nos enfrentamos a tiempos peligrosos, sino también a adversarios peligrosos. Muy peligrosos». En este contexto, anunció que «este Gobierno laborista estará definido por la reconstrucción de nuestra relación con Europa y por situar al Reino Unido en el corazón de Europa».
Así, la parte más ideológica y políticamente agresiva del discurso llegó cuando Starmer abordó la relación con Europa y lanzó un ataque directo contra Nigel Farage y el legado del Brexit. «Quiero recordarles lo que Nigel Farage dijo sobre el Brexit», afirmó el primer ministro. «Dijo que nos haría más ricos. Se equivocó. Nos hizo más pobres. Dijo que reduciría la inmigración. Se equivocó. La inmigración se disparó. Dijo que nos haría más seguros. Se equivocó otra vez. Nos hizo más débiles». Starmer acusó además al líder de Reform UK de haber «engañado a Reino Unido» y sostuvo que, mientras los conservadores «al menos tuvieron que afrontar las consecuencias», Farage «simplemente desapareció». «No solo es un oportunista, es un charlatán», añadió.
El primer ministro utilizó esa crítica para justificar un cambio de orientación hacia Bruselas y anunció que en la próxima cumbre de la UE planteará «una nueva dirección para Reino Unido». «El último Gobierno quedó definido por romper nuestra relación con Europa. Este Gobierno laborista quedará definido por reconstruir nuestra relación con Europa, por situar a Reino Unido en el corazón de Europa», declaró.
Sobre el líder de Reform UK
«Farage ha engañado al Reino Unido. No solo es un oportunista, es un charlatán»
Keir Starmer
Primer ministro británico
Starmer defendió una relación más estrecha con los socios europeos para ser «más fuertes en la economía, más fuertes en el comercio, más fuertes en defensa» y aseguró que permanecer «hombro con hombro con los países que más comparten nuestros intereses, nuestros valores y nuestros enemigos es la decisión correcta para Reino Unido». El líder laborista reservó además un apartado específico para los jóvenes, a quienes, dijo, «el Brexit les arrebató la posibilidad de trabajar, estudiar y vivir fácilmente en Europa», y avanzó que quiere situar «un ambicioso programa de movilidad juvenil» en el centro del futuro acuerdo entre Londres y Bruselas.


