
Giorgia Meloni ya ve cómo crece su antítesis: Silvia Salis. Lleva poco más de un año como alcaldesa de Génova pero para muchos ya se ha convertido en la esperanza de la izquierda para competirle el poder a la primera ministra en las elecciones que se celebrarán en algún momento de 2027. El Gobierno de Meloni va camino de convertirse en uno de los más estables de la historia reciente de Italia, pero Salis emerge para enseñar las costuras de un Ejecutivo que no ha estado exento de crisis y polémicas. El de Salis es un nombre generacional… pero que todavía tiene muchas cosas por pulir según los expertos.
Es, en realidad, una exatleta olímpica que aspira a ser la Meloni de la izquierda. Una de las mejores del país en la modalidad de lanzamiento de martillo, Salis compitió en dos citas olímpicas como fueron Pekín 2008 y Londres 2012 antes de retirarse en 2015 y dar el salto a la vida pública y por el momento su gestión en el poco tiempo que lleva con alcaldesa, después además de recuperar un bastión importante del progresismo, acoge más elogios que críticas.
Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona, explica a 20minutos que hay cierto empuje por parte de los medios de comunicación para que sea una nueva opción real en la izquierda italiana, pero recuerda que más allá de la Alcaldía de Génova “no tiene experiencia política previa”. Su crecimiento entre la población, de hecho, es reciente. Y según Forti, en ese auge entra en juego el nombre de Matteo Renzi, ex primer ministro italiano. “Renzi ha empezado a mover hilos para mostrar a Salis como una posible candidata, que es mediática, que está gustando, que sabe hablar, que dice cosas sensatas, que ha ganado Génova después de dos legislaturas en las que por primera vez gobernó la derecha”, enumera.
Forti cree que es pronto para analizar su fenómeno. La meta de Renzi con la ‘operación Salis’, comenta el profesor, “es evitar que el posible candidato de la coalición de centroizquierda sea Giuseppe Conte” pero tampoco quiere que esa candidata sea la actual líder del PD, Elly Schlein. “Renzi tiene ahora buena relación con ella, pero siempre intenta meter algún gol, aunque ahora está muy débil políticamente”. Así, los próximos meses serán claves para Salis. “Puede ser candidata [de la coalición de centroizquierda que se enfrente a Meloni], quizás sí. ¿Puede ganar si hay unas primarias? Quién sabe. Depende de cómo siga la situación”, concluye Forti.
El punto fuerte de Salis, en general, es que más allá de las elecciones de 2027 tiene tiempo para convertirse en un perfil potente; nadie visualiza que pueda ganarle, todavía, a Meloni en las urnas, pero quiere abonar el terreno y pretende hacerlo conectando con los jóvenes. Por ejemplo, hace semanas unas 20.000 personas se congregaron precisamente en Génova para un concierto de la DJ Charlotte de Witte. Las imágenes de la alcaldesa bailando entre bastidores se viralizaron rápidamente en las redes sociales, reforzando su perfil público y su cercanía con el target que quiere que la voten: los que parecen alejados de la política pero van a decidir el futuro de Italia.
En el país, quienes la conocen aseguran que se presenta como la antítesis de Meloni y está decidida a usar elementos culturales a su favor, elementos que unen a la sociedad, como pueden ser la música o el deporte. A sus 40 años conecta muy bien en ese tipo de eventos, algo que contrasta por ejemplo con el decreto ‘antiraves’ que aprobó el Gobierno para prohibir ese tipo de eventos multitudinarios. Además, Salis juega con la ventaja de que es alcaldesa de una ciudad de las más importantes del norte de Italia.
Al mismo tiempo, en recientes entrevistas ha reivindicado su feminismo. “Es la historia de siempre: para menospreciar a la persona, especialmente cuando es una mujer, no se fijan en sus méritos sino en cómo viste y cómo luce”, sostuvo en una conversación con Vanity Fair para responder a las críticas que recibe y al apodo de “barbie” que ya le ponen en algunos sectores de la derecha. Ha asegurado además que está lista para dar el salto a la política nacional, propone crear un salario mínimo -Italia no tiene-, ha denunciado “el genocidio” en Gaza y emergió también en defensa de la Flotilla que salió en dirección a Palestina. “Como políticos, tenemos la responsabilidad de estar al tanto de los cambios en la sociedad”, sentenció en la misma entrevista.
En el tablero político nacional, el nombre de Salis emerge como una “tercera vía” ante la compleja alianza que intentan tejer Elly Schlein y Giuseppe Conte. Mientras el Partido Democrático y el Movimiento Cinco Estrellas mantienen divisiones sobre quién debe liderar el frente común, Salis se proyecta como una dirigente con experiencia institucional y capacidad de atraer al electorado moderado. El tiempo dirá si su estrategia de conexión con los desencantados… que son los que quizá la aúpen frente a una Meloni con quien todavía parece que le queda mucha carrera por disputar.


