… Los iraníes atacaron tres destructores estadounidenses un día después de que la Armada de EE.UU. reconociera que había disparado contra barco un petrolero iraní que, según el Pentágono, había tratado de evitar el bloqueo naval decretado hace semanas por Donald Trump.
Como respuesta a los ataques iraníes, EE.UU hizo lo propio y fue a por barcos de Irán en la región. El Comando Central del ejército de EE.UU. comunicó que el ataque iraní llegó en forma de misiles, drones y barcos pequeños, pero que las fuerzas estadounidense «eliminaron las amenazas». Y que después atacaron «las instalaciones de Irán responsables de los ataques a EE.UU., incluidas plataformas de lanzamientos de misiles y drones, centros de comandancia y control y núcleos de inteligencia y reconocimiento».
El propio Trump dio su versión de los hechos el jueves por la tarde, ya en la madrugada del viernes en España: «Tres destructores estadounidenses de clase mundial han salido, con gran éxito, del Estrecho de Ormuz bajo fuego», comunicó el presidente de EE.UU. en un mensaje en su red social. «No hubo ningún daño en los tres destructores, pero sí muchos daños a los atacantes iraníes. Fueron completamente destruidos, junto a muchos barcos pequeños».
El multimillonario neoyorquino adornó su relato de los hechos: «Esos barcos fueron al fondo del mar, de forma rápida y eficiente. Lanzaron misiles a nuestros destructores, fueron derribados con facilidad. También llegaron drones y fueron quemados en el aire. Cayeron de forma bella sobre el océano, ¡como una mariposa cayendo a su tumba!».
Pese a este dramatismo en la descripción de la operación militar, Trump sigue insistiendo en que la tregua con Irán sigue en pie. «Juguetearon con nosotros hoy», dijo a la prensa tras conocerse los incidentes. «Los hicimos saltar por los aires». Antes, en una entrevista con la cadena ABC News, dijo que los ataques estadounidenses a Irán solo fueron «un toque cariñoso» y que «el alto el fuego sigue en pie».
Es un nuevo ejemplo del complejo equilibrio que busca encontrar Trump: mantener que la guerra con Irán, cada vez más impopular en EE.UU., es algo del pasado y, a la vez, pugnar con lo que queda del ejército iraní por el control de Ormuz.
En anteriores ataques cruzados, el Pentágono defendió que Irán no había superado el «umbral» que merecería una respuesta militar de EE.UU. que ponga fin al alto el fuego. Hace unos días, Trump amenazó con «borrar a Irán de la faz de la Tierra» si osaba atacar a barcos estadounidenses. Es evidente que no ha cumplido.
La paciencia de Trump puede tener que ver con un interés superior que hacer buenas sus amenazas: poner fin a una guerra que le desgasta en casa. El intercambio ha ocurrido en medio de un nuevo esfuerzo diplomático de la Administración Trump, con la mediación de Pakistán, para llegar a un acuerdo con Irán.
Los negociadores de Trump -su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner- han compartido un acuerdo de mínimos de 14 puntos que pondría fin a la guerra, reabriría Ormuz y sentaría la base de una negociación de más largo plazo, de treinta días, sobre el asunto esencial, el programa nuclear de Irán. Por el momento, el régimen de Teherán no ha invitado al optimismo sobre el documento, al que acusa de no ser «realista» y de simplemente reunir «la lista de deseos de EE.UU.».


