
Allan Michael Marrero, inmigrante detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una cita rutinaria para su tarjeta de residencia (green card) en el Bajo Manhattan de Nueva York, fue liberado tras pasar seis meses recluido en varios estados.
“Quiero dar las gracias a mi esposo Matthew por no permitir que me rindiera conmigo mismo; gracias, te amo”, dijo Marrero. El regreso a su comunidad del Lower East Side fue celebrado en Middle Church, donde se concentró el pequeño ejército de partidarios que lucharon por su libertad.
Marrero también agradeció en especial a su abogado, Alex Rizio de Make the Road New York, por ayudar a traerlo de vuelta a casa. La dolorosa saga comenzó en 26 Federal Plaza, sede de ICE en Nueva York, en noviembre de 2025, cuando Marrero y su esposo entraron para una audiencia rutinaria relacionada con su tarjeta de residencia.
Allí la pareja se enteró de que se había emitido una orden de deportación contra Marrero en 2022, a través de una notificación postal que él no recibió debido a un cambio de domicilio.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) declaró que la orden de expulsión se debía a que había permanecido en el país más tiempo del permitido por su visa de turista, casi una década atrás. Sin embargo, Marrero -nativo de las Islas Caimán- ya había iniciado su proceso de asilo, el cual estaba debidamente documentado, antes de que su visa expirara.
Tras ser arrestado, pasó casi medio año bajo custodia de ICE, siendo trasladado de un centro de detención a otro, en diferentes estados del país.
“Me trasladaron desde el edificio federal en la Ciudad de Nueva York hasta Nueva Jersey; de Nueva Jersey a Arizona; de Texas a Florida; del ‘Alligator Alcatraz’ a Natchez, Mississippi. Estaba aterrorizado todas las noches”, relató Marrero a ABC News.
“Los traslados nocturnos me pasaron factura física”, afirmó. «Aquí es donde te encadenaban por los tobillos -conectados a la cintura y a las muñecas- durante hasta ocho horas seguidas», agregó señalando esa parte de su cuerpo.
Allan y Matthew están ahora radiantes de alegría por haberse reencontrado. Pero él todavía se está adaptando a la libertad. «A veces me encuentro sentado en silencio, simplemente porque estoy muy acostumbrado a ello; no quiero molestar a los guardias», comentó. Por todo ello ahora ha prometido seguir luchando por aquellos que aún permanecen bajo la custodia de ICE.


