
Una explosión acaecida este lunes en una fábrica de fuegos artificiales ubicada en Liuyang, municipio perteneciente a la ciudad de Changsha, en el centro de China, se ha cobrado la vida de al menos 26 personas y ha dejado a otras 61 heridas.
El estruendo se produjo alrededor de las 16:43 hora local (08:43 GMT) del lunes en un taller de la empresa Huasheng, dedicada a la fabricación y exhibición de fuegos artificiales, ubicada en el municipio de Liuyang, bajo la jurisdicción de la capital provincial, Changsha, de acuerdo a este medio.
Concretamente, hasta el lugar del accidente han sido enviados cinco equipos de rescate, con un total de 482 efectivos, amén de médicos provinciales y municipales para atender a los rescatados.
Actualmente, las labores de búsqueda y rescate en la zona están “prácticamente completadas” y las autoridades están controlando los niveles de contaminación del aire y el agua, cuyos indicadores ambientales son “normales”.
Respuesta del Gobierno
Ante esta coyuntura, el propio presidente de China, Xi Jinping, ha pedido realizar el “máximo esfuerzo” para buscar a las personas que continúan desparecidas y rescatar a las que han resultado heridas, al tiempo que ha reclamado una pronta investigación sobre el accidente y que los responsables rindan cuentas.
“Las autoridades de todas las regiones y departamentos deben extraer lecciones profundas del accidente y reforzar la responsabilidad en materia de seguridad en el lugar de trabajo”, ha destacado Xi, que también es secretario general del Comité Central del Partido Comunista del país y presidente de la Comisión Militar Central.
En esa línea ha ordenado fortalecer la detección de riesgos y el control de peligros en sectores claves, mejorar la gestión de la seguridad pública y realizar esfuerzos para salvaguardar la vida y la propiedad de las personas.
Por el momento, ya ha sido abierta una investigación sobre las causas del accidente, y las autoridades de seguridad pública han detenido al responsable de la empresa implicada.


