
Europa no es sitio para los postulados de Trump: eso lo han vuelto a confirmar los líderes en la cumbre de la Comunidad Política Europa celebrada este lunes en Ereván (Armenia), que con más de 40 países ha servido como el enésimo mensaje de los socios para censurar los planes de la Casa Blanca. De hecho, ha dado como paso histórico el incluir por primera vez a un país no europeo: Canadá. Más claro, agua, frente al ‘trumpismo’. El formato nacido para “refundar Europa” como actor global empezó, apadrinado por Emmanuel Macron, como parapeto a Vladimir Putin y ahora ha servido también para alejarse cada vez más de Estados Unidos, al menos en la teoría.
Por ejemplo, los europeos no ‘compran’ el plan humanitario de Trump para el estrecho de Ormuz. El propio Macron aseguró que es una hoja de ruta “poco clara” y que él está dispuesto a liderar -como ya se sabía, junto a Reino Unido- una misión en el enclave pero cuando se den las circunstancias. “Si Estados Unidos está dispuesto a reabrir Ormuz, estupendo. Es lo que pedimos desde el principio. Pero nosotros no vamos a participar en ninguna operación de fuerza que sea en un marco que, por mi parte, me parece poco claro“, señaló el dirigente galo desde la capital armenia, donde también pidió más autonomía europea a nivel estratégico, en un discurso que fue de la mano con el lanzado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien pidió una Europa “más independiente”.
Macron quiere, asimismo, que la reapertura de Ormuz se dé a raíz de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y no con decisiones unilaterales. “Es la única solución que permite reabrir de forma duradera el estrecho de Ormuz, garantizar la libre navegación, y hacerlo sin restricciones y sin peajes”, añadió al respecto.
Lo de Trump además “no es nada nuevo”, sostuvo por su parte el canciller alemán, Friedrich Merz, sobre la retirada de 5.000 tropas de las bases estadounidenses en el país, que es el aliado de la OTAN que más enclaves tiene en este sentido. Es más, el germano quitó hierro al movimiento de Estados Unidos y aseguró que no afectará a la relación transatlántica y sigue dándole la razón a la Casa Blanca sobre el motivo principal por el que lanzó la guerra en Oriente Próximo: Irán no puede tener un arma nuclear, incidió Merz. “Si queréis que os ayudemos en un conflicto así, entonces, llamadnos antes”, planteó el canciller sobre las quejas de Trump ante la falta de apoyo de los europeos.
En ese escenario, Macron tuvo claro el mensaje en la cumbre. “Estamos experimentando el coste de nuestras sobredependencias cuando hablamos del paraguas americano en términos de defensa y seguridad. Seamos honestos, este es el elefante en la habitación”, expuso, antes de añadir que Europa “está despertando”. En la misma línea habló por ejemplo la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, que vio como una “sorpresa” la retirada de tropas estadounidenses de Alemania y reclamó “reforzar” el papel europeo dentro de la Alianza Atlántica. El primer ministro británico, Keir Starmer, alertó por su parte de que la “tensión” en las alianzas históricas es algo que ya hay que dar por hecho.
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no compareció ante los medios en el encuentro -al que llegó tarde por un problema con el Falcon que le obligó a pasar la noche del domingo en Turquía, perdiéndose además la foto oficial de la cumbre- y participó en la mesa redonda sobre Resiliencia democrática y amenazas híbridas donde alertó del “retroceso generalizado” en calidad democrática y ha pedido estar en guardia por el acceso de los menores a las redes sociales. Además, ha mantenido un encuentro bilateral con el primer ministro canadiense, Mark Carney, que fue el gran invitado a la cumbre.
El propio Carney ejemplificó el ‘muro antitrump’, en la foto de una alianza de futuro con un “socio clave” a ojos de los europeos de cara a confrontar modelos con Trump. “El orden internacional tendrá que ser reconstruido, y estoy convencido de que será reconstruido a partir de Europa“, expuso Carney, que ve mucho terreno en común por explorar con los europeos y recordó, como ya hiciera en Davos hace meses, que las antiguas alianzas ya no funcionan. “El mundo está experimentando una ruptura en varias dimensiones: en tecnología, en energía, en comercio y en geopolítica”, alertó, con un trasfondo de una vuelta a las “hegemonías” a las que, dijo, “no está deteniendo una política de integración”.
Eso sí, EEUU volvió a encontrar el favor del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que asumió la “decepción” de Trump con Europa a cuenta de la guerra en Irán. “Ha habido cierta decepción por parte de Estados Unidos en cuanto a la reacción europea por lo que está ocurriendo en Oriente Próximo. Pero también diría que lo que escucho de mis contactos con líderes europeos es que estos han captado el mensaje, lo han escuchado alto y claro”, sostuvo; así, añadió que ya hay países como Italia, Portugal o Grecia que están cooperando con Washington, pero no mencionó a España… con el riesgo de que las siguientes bases ‘desmanteladas’ sean las de Rota y Morón. No obstante, a través del ministro de Presidencia, Félix Bolaños, el Gobierno aseguró que no tiene “ninguna notificación formal” al respecto y que España “es un aliado fiable”.
Zelenski se enfoca en la ‘fórmula europea’
Tampoco Ucrania ve ya a Estados Unidos como el elemento seguro para la paz con Rusia. Volodimir Zelenski aseguró en el foro con el resto de socios que necesita “revitalizar” las conversaciones y pidió un rol más activo de Europa en ese proceso porque ahora mismo, entiende, el foco de Washington está puesto en Irán. Francia, Reino Unido, Italia, Noruega, Polonia, Finlandia, Canadá, la UE y la OTAN ‘escoltaron’ al presidente ucraniano en esa petición y Zelenski también les puso al día de la situación sobre el terreno. Así, hizo hincapié en la necesidad de que sus aliados incrementen la presión sobre Putin, toda vez que la UE por ejemplo ya ha aprobado el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.
La otra pata fundamental para Ucrania son los 90.000 millones de préstamo europeo, que tienen que empezar a llegar de manera casi inmediata. En este sentido, en el marco de la cumbre la UE y el Reino Unido también han abordado la opción de que Londres participe de ese fondo, del que no formarán parte Hungría, Eslovaquia y la República Checa. “Hemos reflexionado sobre el plan de Reino Unido de participar en el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE para Ucrania, y coincidimos en que supondría un importante paso adelante en la relación industrial de defensa entre la UE y Reino Unido”, concluyeron las partes en un comunicado conjunto.


