El agotamiento crónico fue la sombra de Luiz Fantini durante doce años trabajando en el sector gastronómico brasileño. Antes de llegar a este restaurante en Brasilia, su salud mental tocó fondo. La falta de descanso lo obligó a abandonar empleos para no quebrarse por completo.
“En la cocina es muy difícil tener tiempo para darse cuenta que tienes burnout. Lo que sucedía normalmente era que presentaba mi renuncia, me iba del trabajo cuando estaba a un paso del colapso físico y mental.” Luiz trabajaba seis días y descansaba sólo uno.
Otra vida es posible
Hace un año, su vida cambió. En el bar Superquadra, su nuevo lugar de empleo, tiene un régimen de cinco días de trabajo y dos de descanso. Los días de franco no disminuyeron el ritmo – al contrario, elevaron la calidad de su trabajo, asegura.
“La productividad es mejor, de eso no tengo la menor duda. Estando más descansado rindes más…”, asegura.
Tonico Lichtsztejn, el dueño del restaurante Superquadra, decidió no esperar la promulgación de una ley. Asegura que haber invertido en el tiempo libre de su equipo ha sido su decisión de negocio más rentable.
“Hoy, con un año de jornada laboral 5×2, tenemos un resultado excelente“, comenta el emprendedor gastronómico. Los números respaldan su éxito, dice: la rotación de personal cayó un 80 % y las bajas por problemas de salud, un 70 %.
“Como emprendedor es muy satisfactorio cuando ves el resultado… ves de inmediato en la satisfacción de las personas, en las ganas de trabajar, en la disposición.”
Empresarios encienden alarmas
Para la Confederación Nacional de la Industria el costo de este descanso podría terminar alimentando la inflación y afectando al consumidor. Más allá de los precios, el empresariado cuestiona la presión por resolver un cambio de régimen laboral en medio de un calendario electoral.
“No significa que estemos en contra de la reducción de la jornada laboral, pero necesitamos hacerlo de forma responsable.”
La llamada “escala 6×1” se consolidó en la última reforma laboral de 2017 bajo el gobierno de Michél Temer, que priorizó la flexibilidad y los acuerdos por empresa sobre la rigidez de la ley. Hoy es el centro de un intenso debate nacional.
Abel Santos, dirigente de la organización Vida Más Allá del Trabajo, VAT, defiende que los grupos sindicales permanezcan movilizados para lograr la reducción de la jornada laboral.
“El papel del movimiento VAT es presionar.. porque cada diputado es elegido para representar al pueblo, y si el pueblo está pidiendo la reducción del 6×1, ellos tienen que escuchar.”
Ahora, se busca modificar la Constitución para aumentar el descanso semanal de 1 a 2 días y pasar de 44 a 40 horas.
El destino de millones de trabajadores está en manos de la Cámara de Diputados.


