Antonelli derrota a McLaren en Miami y firma su tercera victoria seguida; Sainz, 9º #F1 #FVDigital

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Andrea Kimi Antonelli ya no es una promesa: es una realidad que empieza a imponer respeto en la Fórmula 1. El joven italiano firmó en el Gran Premio de Miami una victoria de madurez absoluta, la tercera consecutiva, para reforzar un liderato del Mundial que ya no admite matices. En un fin de semana en el que Mercedes había sembrado dudas frente al empuje de Ferrari y, sobre todo, McLaren, el piloto de Mercedes respondió como lo hacen los aspirantes serios: sin errores, con ritmo y con una gestión impecable en los momentos clave.

Porque si algo definió la carrera fue precisamente eso, los detalles. Antonelli sobrevivió al caos inicial tras una salida imperfecta y, a partir de ahí, construyó su triunfo con inteligencia. Supo aprovechar el error estratégico de McLaren, que dejó vendido a Lando Norris ante el undercut, y resistió después la presión sin conceder una sola oportunidad. El británico, competitivo y constante, volvió a quedarse a las puertas de una victoria que tuvo en su mano, pero que se le escapó en el muro más que en pista.

El podio lo completó Oscar Piastri, que adelantó a Charles Leclerc en la penúltima vuelta. Un 6º y gracias para Charles, que tuvo problemas tras un trompo en la última vuelta y muchos problemas que le hicieron perder dos posiciones más en un resultado que sabe a poco para Ferrari.

El monegasco volvió a brillar en la salida, confirmando que el SF-26 sigue siendo el coche más explosivo en los primeros metros, pero la carrera se le fue diluyendo entre batallas, estrategia y ritmo. Las once mejoras introducidas por el equipo italiano no terminaron de traducirse en el salto esperado en carrera, y el tercer puesto, sumado al discreto resultado del otro lado del garaje, deja más preguntas que respuestas tras un fin de semana clave.

Por detrás, la carrera fue un carrusel de historias cruzadas. Max Verstappen pasó del desastre al espectáculo: trompo en la salida, remontada furiosa y estrategia alternativa para acabar quinto, aunque sin neumáticos para defenderse en el tramo final. Franco Colapinto volvió a confirmar su crecimiento con un sólido octavo puesto que consolida a Alpine como la referencia de la zona media.

En clave española, Carlos Sainz firmó una de esas carreras invisibles pero de enorme valor. Noveno con Williams, el madrileño supo leer el caos, ejecutar una estrategia limpia y aprovechar el paso adelante del equipo para sumar puntos con autoridad. Muy distinta fue la realidad de Fernando Alonso, que exprimió al máximo un Aston Martin sin ritmo para liderar, una vez más, la zona baja con una discreta decimoquinta posición. Miami dejó claro que la parrilla se aprieta… pero también que, arriba, hay un nombre que empieza a escaparse. Antonelli ya corre como campeón.

Resultados de la Carrera del GP de Miami de F1 2026

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Resumen de la Carrera del GP de Miami de F1 2026

La Fórmula 1 de 2026 ha convertido las salidas en una ruleta de alto riesgo… y en Miami, la primera tirada dejó a más de uno fuera de juego antes de completar siquiera el primer sector. Charles Leclerc lo volvió a hacer. Ferrari, el mejor coche en arrancar esta temporada, catapultó al monegasco hasta el liderato con una reacción impecable al apagarse el semáforo.

Por detrás, Andrea Kimi Antonelli y Max Verstappen apuraron la frenada hasta el límite… y más allá. Ambos se fueron largos, pero lo del neerlandés fue directamente un terremoto: trompo, caos y caída en picado hasta el fondo del pelotón. “Perdón, chicos”, soltó por radio, consciente de que había hipotecado media carrera en apenas unos segundos tras pisar un piano todavía traicionero por la lluvia previa.

Pero lo que parecía un arranque limpio para Leclerc pronto se convirtió en un intercambio de golpes constante. Antonelli, con más ritmo, no tardó en enseñarle el coche. Se adelantaron, se devolvieron la jugada, y mientras tanto, Lando Norris observaba desde la tercera posición como quien espera el momento perfecto para asestar el golpe. Y lo encontró.

Porque mientras Mercedes y Ferrari jugaban al gato y al ratón, McLaren sacó la calculadora. Norris se pegó a ellos, esperó el error… y en la vuelta 6 ya era segundo tras aprovechar un pequeño fallo de Antonelli. La batalla a tres no había hecho más que empezar, pero ya estaba dejando un claro beneficiado.

Todo esto, claro, antes de que la carrera saltara por los aires.

El caos llegó en dos actos casi simultáneos. Primero, Isack Hadjar perdió el control de su Red Bull y acabó contra el muro. Apenas unos segundos después, Liam Lawson protagonizó una acción temeraria que terminó con Pierre Gasly volcando su Alpine tras un impacto brutal. Milagrosamente, el francés salió por su propio pie. Safety Car. Respirar… y replantearlo todo.

Ahí apareció la primera jugada estratégica clave: Verstappen, hundido en el grupo tras su error inicial, fue el único de los de arriba en parar. Neumático duro y una apuesta clara por ir hasta el final. Una decisión que, vista la evolución posterior, marcó su carrera.

La relanzada, en la vuelta 11, fue más contenida, pero el guion no cambió: Leclerc seguía liderando, con Norris y Antonelli al acecho. Sin embargo, la tensión entre los dos primeros perseguidores volvió a pasar factura. En la vuelta 13, Norris ejecutó el adelantamiento sobre Leclerc en la larga recta del segundo sector. Y cuando Antonelli intentó repetir la maniobra en el tercer sector, el monegasco se defendió… lo justo para perder tiempo. Suficiente para que el británico se escapara más allá del segundo.

A partir de ahí, la carrera empezó a definirse por detalles. Antonelli logró finalmente deshacerse de Leclerc, consolidando la segunda posición, mientras el de Ferrari comenzaba a perder fuelle. Un error en pista, saliéndose ligeramente, le hizo ceder unos segundos clave… y abrir la puerta a Oscar Piastri, que ya olía sangre desde atrás.

Mientras tanto, la otra carrera —la de Verstappen— se cocinaba a fuego alto. Tras caer incluso fuera del top 15 después del Safety Car, el neerlandés activó el modo supervivencia agresiva. Adelantamientos al límite, como el que le lanzó a Carlos Sainz desde muy lejos obligándole a apartarse, marcaron su remontada. “Cree que puede hacer lo que quiera”, protestó el español por radio. Pero lo cierto es que Verstappen avanzaba… y rápido: ya era octavo en la vuelta 18.

Con Norris escapado (más de 2,5 segundos de margen) y la amenaza de lluvia planeando sobre Miami, la estrategia empezó a cobrar protagonismo. Mercedes movió ficha primero: George Russell paró en la vuelta 21. Ferrari reaccionó tarde. Leclerc entró dos vueltas después… y cayó en la trampa del undercut. Salió por detrás del británico. Otro golpe a una carrera que se le estaba desmoronando poco a poco.

Por delante, Norris seguía a lo suyo. Sin errores, sin desgaste innecesario, ampliando la ventaja hasta los tres segundos sobre Antonelli. Por detrás, Leclerc ya no solo miraba hacia adelante, sino también al retrovisor, con Piastri presionando cada vez más.

Y todo ello con una amenaza latente: la lluvia.

Los ingenieros lo avisaban. “Dos o tres vueltas”, “quizá en la 20”, “podría ser intensa pero corta”. Nadie tenía claro cuándo ni cómo llegaría. Pero en una Fórmula 1 donde la gestión y el timing lo son todo, cada decisión empezaba a tomarse con el radar en la mano. Miami ya había ofrecido de todo en apenas un tercio de carrera: adelantamientos al límite, errores decisivos, accidentes espectaculares y estrategias divergentes. Y con el cielo oscureciéndose poco a poco… lo mejor, probablemente, aún estaba por llegar.

La carrera entró entonces en su segundo gran punto de inflexión. Si la salida había marcado el caos, la ventana de paradas abrió directamente la guerra estratégica. Las primeras gotas empezaban a aparecer sobre el asfalto de Miami, todavía tímidas, casi anecdóticas… pero suficientes para condicionar cada decisión desde el muro. “Empieza a llover”, avisaba Norris, mientras lideraba con margen. Pero ese margen, en cuestión de segundos, dejó de ser garantía.

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Mercedes fue el primero en mover ficha con Antonelli. El italiano entró en boxes en la vuelta 27 buscando el undercut sobre Norris, que en ese momento tenía unos dos segundos de ventaja. McLaren reaccionó inmediatamente… pero no lo suficiente. Norris paró una vuelta después y, aunque regresó a pista por delante, la jugada se le giró en contra en cuestión de curvas: Antonelli, con neumáticos más frescos, le devolvió el adelantamiento con autoridad.

Y en medio de ese baile estratégico, emergía una figura inesperada… o quizá no tanto: Max Verstappen. El neerlandés, que había apostado por parar bajo Safety Car y estirar su stint con el neumático duro, se encontró de repente liderando virtualmente la carrera. Sin haber pasado por boxes en ese momento, y con más de 20 vueltas en sus neumáticos, Verstappen se colocó en una posición privilegiada mientras el resto se enredaba en el tráfico tras sus paradas.

Pero esa ventaja tenía fecha de caducidad. Con ruedas mucho más frescas, Antonelli no tardó en lanzarse a por él. Le superó sin contemplaciones en la vuelta 29 para recuperar el liderato real de la carrera. Detrás, Norris seguía el mismo guion: también adelantó al Red Bull poco después, evitando perder demasiado tiempo en su lucha por la victoria.

Verstappen, aun así, no desaparecía del mapa. Al contrario. Su ritmo con los duros usados seguía siendo competitivo, lo suficiente como para mantenerse en la pelea por el podio mientras otros empezaban a mirar con preocupación al cielo.

En paralelo, la carrera se reorganizaba tras el ciclo de paradas. Oscar Piastri, que había llegado a liderar momentáneamente al estirar su stint, acabó pasando por boxes y regresó a pista en séptima posición, perdiendo gran parte del terreno ganado. Por delante, George Russell y Charles Leclerc también habían completado sus paradas, conscientes de que cualquier cambio de condiciones podía volver a sacudirlo todo.

Y en la zona media, nombres propios. Franco Colapinto seguía firmando una actuación sólida, resistiendo en posiciones de puntos, mientras Carlos Sainz se mantenía en la pelea justo por detrás, en una carrera de desgaste puro.

Pero arriba, la historia volvía a centrarse en dos nombres: Antonelli y Norris. El italiano había recuperado el liderato tras ganar la partida estratégica. El británico, pegado a su estela, sabía que la carrera aún tenía muchas páginas por escribir. Y con Verstappen todavía al acecho, la sensación era clara: esto no estaba ni mucho menos decidido.

El ritmo de Russell del fin de semana ya avisaba que su carrera no iba a ser buena, y en la vuelta 31, el monegasco le adelantó para ponerse 4º. Tenían a Max a 8 segundos, pero con unas ruedas muy gastadas, pues perdía más de medio segundo por vuelta, no iban a tardar en atraparle.

Antonelli no tenía la victoria asegurada. El italiano, mientras lideraba con casi 2 segundos de ventaja, en la vuelta 33 reportó problemas en la caja de cambios. Unos problemas que no se notaban, ya que sus tiempos seguían siendo muy competitivos, aunque Norris se acercaba poco a poco y en la 36 ya estaba a 1,3 segundos.

En clave española, a falta de 20 vueltas, todo seguía igual. Sainz seguía en posiciones de puntos y muy cómodo, en tierra de nadie, con 4,5 segundos de ventaja con su compañero Alex Albon. Mientras, Alonso lideraba la zona baja, la batalla entre esos equipos como son Aston Martin y Cadillac, que están a años luz de incluso la zona media. Eso sí, el asturiano era el único que no había parado aún.

En la vuelta 37, Norris ya se asomaba y empezaba a poner nervioso a Antonelli, porque estaba a menos de 1 segundo. Pero pasaban las vueltas y el italiano seguía sin cometer errores, y Lando no conseguía meterle el morro en ningún sitio. En el otro lado del garaje de Mercedes, la película era muy distinta y Russell estaba sufriendo y mucho, en 6ª posición.

Alonso finalmente entró en la vuelta 43. La lluvia no llegó se pudo 16º con neumáticos blandos. Tenía algo más de 10 vueltas para atrapar a Sergio Pérez, que tenía neumáticos de bastantes vueltas.


Por delante, lo más interesante empezaba a ser la persecución de Leclerc a Verstappen, ya que Norris empezaba a caer y no parecía que pudiera dar mucho más para luchar por la victoria. Los neumáticos de Max empezaban entrar en un punto muy complicado y Charles le recortaba muchísimo por vuelta. Y en la vuelta 47 el monegasco pasó al holandés, y aunque el cuatro veces campeón del mundo lo luchó y recuperó la posición con un tremendo exterior, Leclerc en la recta se la devolvía para asegurar el podio. Unas vueltas más tarde era Piastri el que pasaba a Max, que caía al 5º y con Russell acercándose.

El final fue una locura. Piastri logró adelantar a Leclerc, el monegasco trompeaba, dañaba su SF-26 y no solo perdía otra posición en la última recta, sino que Verstappen también le adelantó y en dos vueltas Charles pasó del podio al 6º.

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