#Salud: ¿Por qué tener las encías inflamadas puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto?

0
51


Las encías inflamadas no solo afectan la boca. También pueden ser una señal de que el cuerpo mantiene una inflamación que no se queda en un solo lugar. Durante años se pensó que el problema era local, limitado al sangrado o al mal aliento. Hoy se sabe que la relación entre la boca y el corazón es más estrecha de lo que parece, sobre todo cuando hay gingivitis o periodontitis.

🚨 Noticias al instante en WhatsApp

Únete GRATIS al canal de Aurana y recibe las alertas más importantes antes que todos.


👉 Seguir canal en WhatsApp

¿Qué pasa en la boca cuando las encías se inflaman?

La inflamación de las encías suele comenzar con la placa bacteriana. Esa capa pegajosa se forma sobre los dientes y, si no se elimina correctamente, irrita el tejido que los rodea. Al principio, la molestia puede parecer menor.

Sin embargo, cuando aparecen sangrado al cepillarse, enrojecimiento, sensibilidad, mal aliento o dolor, ya no conviene restarle importancia. Estas señales indican que la encía está reaccionando a la presencia de bacterias.

Si el problema persiste, la inflamación puede avanzar y convertirse en periodontitis. En esta fase, ya no se trata solo de una encía sensible: también pueden dañarse los tejidos que sostienen los dientes. Por eso, una simple irritación puede transformarse en una infección persistente.

La placa bacteriana no es peligrosa solo por acumularse. Su verdadero problema es que activa una respuesta defensiva constante. Cuando esta no se controla a tiempo, el cuerpo se mantiene en alerta y la boca deja de ser un problema aislado.

La conexión entre la inflamación de encías y el riesgo de infarto

La relación principal está en la inflamación crónica. Cuando las encías permanecen irritadas durante semanas o meses, el organismo libera sustancias que también afectan a otros tejidos. Esta carga inflamatoria puede alterar los vasos sanguíneos.

En estudios recientes y en una declaración de la Asociación Americana del Corazón publicada en Circulation en 2025, la enfermedad periodontal aparece vinculada con un mayor riesgo cardiovascular. Esto no significa que sea la única causa de un infarto, pero sí que forma parte del problema.

Además, las bacterias de la boca pueden pasar a la sangre. Una vez allí, contribuyen a que las arterias se dañen con mayor facilidad. El cuerpo responde con más inflamación, creando un entorno que favorece la formación de placas y coágulos.

La boca no está separada del resto del cuerpo. Cuando la infección persiste, el corazón también puede verse afectado.

Algunas investigaciones han observado que quienes tienen periodontitis pueden presentar hasta un 50% más riesgo de problemas cardíacos. Esta cifra no es una sentencia, pero sí una señal de alerta importante.

Foto Freepik

¿Cómo una infección bucal puede afectar las arterias y la circulación?

La conexión entre encías y corazón se entiende mejor si se imagina como un puente. Por un lado está la boca, con bacterias e inflamación; por el otro, el sistema circulatorio, que depende de arterias limpias y flexibles.

Cuando la inflamación es continua, puede dañar el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos. Este daño facilita que las arterias se vuelvan más rígidas y que la sangre circule con mayor dificultad. También favorece la acumulación de placas de grasa.

Te podría interesar:

En este proceso intervienen marcadores inflamatorios que suelen elevarse, como la proteína C reactiva o la interleucina-6. No es necesario memorizar estos términos, basta con entender que reflejan un estado de inflamación persistente que no beneficia al corazón.

La situación empeora cuando ya existen otros factores de riesgo, como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo o la obesidad. En ese contexto, una infección oral sin tratar actúa como una carga adicional.

¿Qué personas deben prestar más atención a sus encías?

No todas las personas con encías inflamadas tendrán un infarto. Afirmar eso sería incorrecto. Sin embargo, hay grupos que deben prestar mayor atención porque su riesgo cardiovascular ya es más alto.

Entre ellos están quienes tienen periodontitis, las personas con diabetes, los fumadores, los adultos mayores y quienes tienen antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. También deben vigilarse quienes presentan sangrado frecuente al cepillarse y han pospuesto revisiones dentales.

En estos casos, la boca puede dar señales claras. Si el sangrado es recurrente, hay mal aliento persistente o los dientes parecen moverse, el cuerpo está indicando que algo no va bien.

La clave está en no ignorar los síntomas. Una encía inflamada puede parecer algo menor, pero cuando se combina con otros factores, el riesgo deja de ser insignificante.

¿Qué puede hacer para proteger sus encías y reducir riesgos?

El primer paso es simple: mantener una buena higiene oral diaria. Un cepillado adecuado, realizado con suavidad y sin prisa, es más efectivo que hacerlo con fuerza. El uso de hilo dental también es fundamental, ya que limpia zonas donde el cepillo no llega.

La limpieza profesional en el dentista es otra pieza clave. Permite eliminar la placa endurecida y evaluar si la inflamación ha avanzado. Si hay sangrado frecuente, no conviene esperar a que desaparezca por sí solo.

También ayudan hábitos que benefician tanto la boca como el corazón: dejar de fumar, controlar la glucosa en caso de diabetes y acudir a revisiones periódicas.

Al final, cuidar unas encías sanas no es solo una cuestión estética o dental. Es una forma de reducir una fuente de inflamación que puede afectar a todo el organismo.

¿Le resultó útil este artículo?

🚨 Noticias al instante en WhatsApp

Únete GRATIS al canal de Aurana y recibe las alertas más importantes antes que todos.


👉 Seguir canal en WhatsApp



Source link