El regreso de la Fórmula 1 en Miami no solo trae mejoras visibles en los coches. También saca a la luz problemas invisibles que pueden cambiar por completo el rendimiento de un equipo. Y en Ferrari, Lewis Hamilton ha puesto nombre y cifra a uno de ellos.
Hasta ocho o nueve décimas en recta.
Una pérdida masiva que explica parte de las dificultades del siete veces campeón del mundo en la última carrera en Suzuka, tras un prometedor inicio de 2026… y que ahora, tras el parón de cinco semanas, asegura haber entendido. “Sentí que en la última carrera estaba falto de potencia. Hicimos un análisis profundo y vimos que no era el motor, sino un conjunto de sistemas que, combinados, nos hacían perder entre ocho y nueve décimas en velocidad punta”, reveló en el Media Day del GP de Miami.
Un diagnóstico clave que Ferrari ha trabajado intensamente durante el parón, con simulador y ajustes constantes en fábrica. “Hemos dado con ello y lo hemos estado trabajando cada semana. Me siento renovado”, añadió.
Un Ferrari en reconstrucción… paso a paso
Hamilton llega a Miami con energías renovadas y con el objetivo de volver al podio —sería su segundo con Ferrari—, pero mantiene un discurso realista sobre el impacto inmediato de las mejoras.
El británico no espera milagros, en línea con lo que ya dejó entrever su compañero de equipo. “Depende de quién traiga mejoras. Hay que asumir que todos lo hacen. Si todos dan uno, dos o tres pasos, ya veremos”, explicó.
El gran problema sigue siendo estructural: la falta de potencia frente a Mercedes.
“Tenemos un déficit en ese aspecto y eso no va a cambiar de la noche a la mañana. Tenemos que hacer el doble de esfuerzo: si ellos traen una décima, nosotros tenemos que traer dos”.
Más que un golpe puntual, Ferrari plantea una evolución progresiva: “No será solo aquí. Tendremos que construir durante la primera mitad de la temporada para intentar cerrar la brecha”.
La lluvia, el gran interrogante de 2026
Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Rudy Carezzevoli / Getty Images
Si hay un factor que puede agitar el tablero en Miami, ese es la lluvia. Y aquí Hamilton llega con algo de ventaja… o al menos, preparación.
Durante el parón, el británico completó dos días de test en mojado en Fiorano, una experiencia especialmente valiosa en un contexto inédito: los nuevos monoplazas de 2026 aún no han disputado ninguna carrera bajo la lluvia. “Eso debería ponerme en una buena posición si llueve el domingo”, comentó.
Una incógnita total para todos los equipos, ya que estas nuevas reglas han cambiado profundamente el comportamiento de los coches, especialmente en la gestión de la energía y la entrega de potencia. Más allá de lo técnico, Hamilton también destacó el valor del descanso forzado tras las cancelaciones en Oriente Medio.
“Ha sido bueno para todos dar un paso atrás y analizar las tres primeras carreras”, explicó.
En su caso, además, ha servido para resetear sensaciones tras un inicio en el que, pese a empezar fuerte, aún no ha logrado superar a Charles Leclerc de forma consistente dentro del equipo.
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