Santo Domingo, República Dominicana. – Las convulsiones en bebés y niños pequeños son episodios que generan gran preocupación entre padres y cuidadores, debido a su aparición repentina y a la incertidumbre sobre sus causas. Así lo explicó la pediatra Luly Gil, quien abordó el tema y ofreció orientaciones clave para su manejo oportuno.
La especialista señaló que las convulsiones son descargas eléctricas anormales en el cerebro de un bebé que, en apariencia, puede estar completamente sano. Estas pueden manifestarse de distintas formas, incluyendo movimientos involuntarios, desviación de la mirada, rigidez corporal, aleteo de extremidades y falta de control de los movimientos.
Causas más frecuentes
Las convulsiones febriles, aunque alarmantes, generalmente no tienen complicaciones a largo plazo, pero deben ser estudiadas con pruebas como tomografías, análisis de laboratorio y, en algunos casos, resonancias”, precisó.
Gil explicó que la causa más frecuente son las convulsiones febriles, las cuales se presentan cuando el niño tiene fiebre por encima de los 38 grados Celsius. En estos casos, indicó que suelen ser benignas y no dejan secuelas, aunque requieren evaluación médica para determinar el origen de la fiebre, ya sea viral o bacteriano.
Cuándo investigar más
Sin embargo, advirtió que, cuando las convulsiones ocurren sin fiebre, la situación requiere una investigación más profunda. En estos casos, recomendó la evaluación por un neurólogo pediatra y la realización de estudios adicionales, como el electroencefalograma, con el fin de descartar condiciones como la epilepsia.
Qué hacer de inmediato
La pediatra enfatizó la importancia de acudir de inmediato a un centro de salud ante cualquier episodio convulsivo. Indicó que el niño debe permanecer en observación médica al menos 24 horas, ya que las convulsiones pueden repetirse, especialmente si están asociadas a fiebre.
Como medidas iniciales, recomendó a los padres intentar bajar la temperatura del niño con paños fríos y administrar acetaminofén, preferiblemente en supositorio por su rápida absorción, antes de trasladarlo de urgencia a un hospital.
Finalmente, Luly Gil reiteró que la atención oportuna y la evaluación médica adecuada son fundamentales para garantizar la seguridad del menor y brindar tranquilidad a las familias frente a este tipo de episodios.

