
El pánico ha vuelto a apoderarse de Estados Unidos este sábado por la noche después de que un nuevo tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca amenazase con producir un nuevo magnicidio contra el presidente estadounidense, Donald Trump. Apenas comenzaba el acto, cuando los asistentes aún degustaban el primer plato, comenzaron a escucharse unos disparos, lo que hizo saltar ya todas las alarmas. Inmediatamente, todos los profesionales se echaron al suelo y el Servicio de Seguridad evacuó al propio Trump, a su mujer, Melania Trump, y al resto de miembros de la administración estadounidense presentes en el Hotel Hilton de Washington donde ocurrieron los hechos.
Tras conseguir detener al atacante, no hubo que lamentar ninguna víctima —solo un agente herido leve que ya ha sido dado de alta—, pero lo ocurrido ha vuelto a reabrir el debate sobre el aumento de la violencia política y el uso de las armas en un país ya acostumbrado a tiroteos y ataques en centros escolares y lugares públicos. Este es, además, el tercer intento de magnicidio que sufre Trump en menos de dos años, lo que también ha avivado el debate sobre qué pudo fallar en los controles de seguridad que realiza el Servicio Secreto de Washington en los eventos a los que acude el mandatario estadounidense.
Todas las miradas están puestas por ello en cómo consiguió colarse el atacante dentro del acto y en cómo llegó a elaborar su plan. El agresor ha sido identificado como Cole Allen, un profesor de 31 años de California que es también ingeniero mecánico. Además, posee un master en ciencias informáticas por la Universidad Estatal de California y llegó incluso a hacer prácticas de verano en la NASA.
Con todo, según ha detallado el jefe de la Policía Metropolitana de Washington DC, Jeff Carroll, el agresor llegó al lugar de los hechos armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Justo cuando ya todos los asistentes estaban en sus asientos, intentó atravesar corriendo el vestíbulo del hotel mientras disparaba con una de sus armas. En total, llegó a disparar así entre cinco y ocho veces y dejó a un agente herido antes de ser detenido, con lo que no llegó a entrar al gran salón donde se reunían más de 2.500 personas.
Los investigadores también han descubierto que el atentado formaba parte de un plan preparado. El atacante viajó en tren desde Los Ángeles a Chicago y de ahí cogió otro tren a Washington. Además, un portavoz policial ha confirmado que se encontraba alojado en el propio hotel donde se celebraba la cena, con lo que parece que gracias a ello pudo evitar varios de los controles de acceso. Además, eso también le valió para poder esconder una de sus armas en las instalaciones del hotel y que posteriormente cogió antes de comenzar a correr disparando.
Envió un manifiesto a su familia con sus intenciones
Según ha explicado el fiscal general en funciones, Todd Blanche, los hallazgos preliminares sugieren que el objetivo de Allen era disparar contra miembros de la administración Trump, lo que incluiría también al propio líder de la Casa Blanca. De hecho, según cuenta Fox News, el propio hermano del agresor ha notificado al Departamento de Policía de New London, en Connectictut, que momentos antes del tiroteo Allen envió a sus familiares una manifiesto donde explicaba lo que iba a hacer.
En el texto afirmaba así claramente que quería atacar a miembros de la administración estadounidense. Según la Casa Blanca, además, el manifiesto contiene un discurso “anti-Trump y anti-cristiano”. “El tipo está enfermo”, ha declarado Trump a Fox News al ser preguntado precisamente sobre este texto. “Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Y creo que su hermana o su hermano realmente se quejaban de ello. Incluso se quejaban a las autoridades. Así que era un tipo muy problemático”, ha añadido el mandatario.
De igual modo, la hermana del agresor, Avriana Allen, ha declarado al Servicio Secreto y a la Policía del Condado de Montgomery que su hermano realizaba declaraciones muy radicales y que constantemente hacía referencia a un plan para “hacer algo” para solucionar los problemas del mundo actual.
La hermana también ha confirmado que su hermano solía ir regularmente al campo de tiro para entrenar con sus armas y que compró dos pistolas y una escopeta en una tienda llamada Cap Tactical Firearms, ubicada en Torrance, California. Tras ello las guardó en casa de sus padres, aunque estos no sabían que las armas estaban guardadas en su vivienda. La hermana de Allen también ha contado a las autoridades policiales que era miembro de un grupo llamado “The Wide Awakes” y que había llegado a asistir en algún momento a las protestas que se organizaron bajo el nombre de ‘No Kings’ en contra de Trump.
Por el momento, el FBI ha acordonado ya la casa del sospechoso en la localidad de Torrance y ha procedido a inspeccionar el domicilio, según ha adelantado la oficina del fiscal general estadounidense a la cadena Fox News. También se ha procedido a inspeccionar la habitación del propio hotel en el que se alojaba a la espera de encontrar más pistas con las que llevar a cabo la acusación forman contra Allen.
“Un lobo solitario”
En una rueda de prensa posterior a los hechos, el propio Trump ha calificado a Allen de “lobo solitario” y de ser una persona “con graves problemas”. El agresor, que no resultó herido pero fue trasladado a un hospital, ha sido acusado de dos delitos graves relacionados con la tenencia de armas de fuego y agresión a un agente, según ha detallado la fiscal federal para el distrito de Columbia, Jeanine Pirro.
El acusado comparecerá ante el tribunal federal este lunes y se prevé que se presenten cargos criminales adicionales. La fiscal ha sido contundente al afirmar que, según las investigaciones preliminares, el individuo tenía la “clara intención de causar el mayor daño posible”.


