#Salud: La verdad sobre las 8 horas de sueño que los expertos debaten sin acuerdo

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¿Te has preguntado por qué algunos se sienten perfectos con seis horas de sueño y otros necesitan nueve para funcionar? Los expertos discuten esto desde hace años sin ponerse de acuerdo total. La idea de las 8 horas como norma mágica viene de promedios antiguos, pero no aplica a todos.

La National Sleep Foundation y el CDC recomiendan 7-9 horas para adultos de 18 a 64 años, y 7-8 horas para mayores de 65. Estos rangos vienen de estudios grandes que miran salud y alerta diaria. Sin embargo, cada persona varía por genética y hábitos.

Imagina a Juan, que duerme seis horas, se levanta fresco y rinde en el trabajo. Su amiga María pasa ocho horas en cama, pero despierta cansada. Esto muestra que la calidad del sueño pesa más que el reloj.

¿Por qué las 8 horas no son una regla universal para todos?

La genética influye mucho en las horas de sueño que cada persona necesita. Russell Foster, neurocientífico de la Universidad de Oxford, dice que los genes del reloj interno difieren entre unos y otros. Solo un leve cambio en un aminoácido puede reducir o aumentar tus necesidades de descanso. Por eso, no todos caben en el promedio de 8 horas.

Hay dormidores cortos que rinden perfecto con 4 a 6 horas, gracias a su ADN; sin embargo, son poco comunes. La mayoría requiere entre 7 y 9 horas para esquivar riesgos de salud. El CDC y el NIH alertan que dormir menos de seis horas debilita las defensas, eleva la presión arterial y sube el riesgo de diabetes o accidentes. Dormir más de nueve horas suele indicar problemas de fondo, como depresión o fallos cardíacos.

Adultos de 18 a 64 años necesitan 7-9 horas como ideal. Para mayores de 65, el rango baja a 7-8 horas, ya que el sueño se vuelve más entrecortado con los años. Foster advierte que imponer un horario fijo pasa por alto estas variaciones. Por ejemplo, los turneros nocturnos padecen aunque cumplan las “recomendaciones”, porque el cuerpo no se ajusta con facilidad.

Estos hallazgos surgen de revisar miles de noches de sueño. Olvida los mitos y atiende a tu cuerpo. Si descansas poco pero rindes bien, perfecto. Aun así, revisa los riesgos de salud si sales del rango normal.

Foto Freepik

La calidad del sueño importa más que la cantidad de horas

Dormir 8 horas en trozos no ayuda en absoluto. Lo que cuenta es acabar ciclos completos, aunque no duren justo 90 minutos, como afirma el mito extendido. Datos de más de 16.000 noches de sueño indican un promedio de 110 minutos, y estos ciclos se estiran más cerca del amanecer.

Guy Leschziner y otros especialistas valoran la calidad del sueño por encima de las horas simples. Cada ciclo abarca etapas ligeras, profundas que restauran el cuerpo, y REM que gestiona emociones y recuerdos. Requiere 3 a 7 ciclos por noche para recuperarte bien. Si interrumpes uno profundo, sales desorientado, por mucho que hayas dormido.

Evalúa así: usa el 85-90% del tiempo en cama para dormir, sin cortes. Despiertas renovado, atento y con buen humor. Por ejemplo, ronquidos o estrés convierten ocho horas en tiempo perdido. Rutinas fijas y habitación oscura suman más que extraer minutos.

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Los expertos lo confirman: las pausas arruinan el reposo. Una noche de ciclos de 90 minutos óptimos te da vigor todo el día. La cantidad sola miente. Experimenta y percibe el cambio en atención y ánimo.

¿Cómo descubrir cuántas horas de sueño son ideales para ti?

Revisa tu bienestar cada día para dar con las horas ideales de sueño. Fíjate si te levantas alerta, si mantienes la concentración y si controlas el estrés con facilidad. Registra tu sueño por una semana para detectar patrones: apunta las horas en cama, los despertares nocturnos y tu estado al mediodía.

Tu edad y estilo de vida juegan un papel clave. Los jóvenes requieren más descanso para desarrollarse; los adultos con jornadas pesadas podrían necesitar unas ocho horas. Los mayores se benefician de rutinas constantes. Rafael Pelayo aconseja guiarte por tus sensaciones, no por el reloj. Si pasas muchas horas durmiendo pero amaneces agotado, examina la calidad del sueño.

Usa un diario básico: anota la hora de acostarte, de levantarte, los movimientos nocturnos y tu nivel de energía al despertar. Las apps facilitan el seguimiento, aunque no te enganches demasiado. Incorpora ejercicio, deja la cafeína por la tarde y respeta horarios fijos. Pasadas dos semanas, sabrás qué te conviene.

Charles Atwood completa el consejo: valora tu salud en general. Si la fatiga continúa, acude al médico para descartar apnea. Así tomas las riendas de verdad de tu descanso.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
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