La guerra de Irán ha entrado en una nueva fase: de los bombardeos aéreos masivos de las primeras semanas de la campaña militar de EE.UU. e Israel, a las tensiones en el Estrecho de Ormuz. Allí, tanto Irán como EE.UU. buscan utilizar el … control de este paso marítimo clave para el comercio global para conseguir una posición de fuerza en las negociaciones que buscan acabar con el conflicto. Pero, de momento, este ‘impasse’, salpimentado con abordajes de buques que tratan de cruzar Ormuz, solo aleja la posibilidad del acuerdo.
Esta semana estaba marcada en el calendario de Donald Trump como la del posible empujón diplomático que llevara, al menos, a un principio de acuerdo con Teherán para abrir paso a una negociación más larga que tenga como resultado la renuncia de Irán a su programa nuclear.
El líder de su equipo negociador, su vicepresidente, J. D. Vance, debería estar ahora mismo en Pakistán negociando con los iraníes, buscando aprovechar la tregua conseguida la semana pasada entre Israel y el Líbano para alcanzar un acuerdo.
Pero Vance se ha quedado en Washington, la segunda ronda de negociaciones no se ha producido y el enfrentamiento se agrava en Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo y del gas del mundo. Trump mantiene su bloqueo naval a las costas y puertos de Irán y su Ejército ha apresado dos buques iraníes a comienzos de semana. Como respuesta a ese bloqueo, Irán apresó tres petroleros en Ormuz este miércoles, en operaciones militares de la Guardia Revolucionaria Islámica, el brazo armado de los ayatolás, vendidas como propaganda con vídeos espectaculares.
La negociación no está muerta porque Trump, por el momento, mantiene la extensión de su tregua, que expiró el miércoles. Pero está cada vez más en peligro. En especial, tras el anuncio de este jueves del propio presidente de EE.UU.
«He dado la orden a la Armada de EE.UU. de disparar y matar a cualquier barco iraní, por muy pequeño que sea, que esté poniendo minas en Ormuz. Que no haya ningún titubeo», escribió este jueves en su red social.
Pero su mensaje es, a la vez, un reconocimiento de que Irán mantiene capacidades militares para ahogar el flujo marítimo en Ormuz, su gran carta militar y estratégica en esta guerra. Los iraníes operan una llamada ‘flota mosquito’, con barcos y lanchas rápidas, que les ha bastado por el momento para tener paralizado la mayoría del tráfico marítimo en Ormuz.
Esa ha sido la dinámica en los casi dos meses de guerra de Irán. Pese a la superioridad militar abrumadora de EE.UU. e Israel, los iraníes han sido capaces de atacar objetivos en toda la región.
Diferente a Venezuela y Cuba
Ni EE.UU. ni Irán quieren desprenderse de su control de Ormuz. Para Teherán, es la baza militar y estratégica de mayor peso. La Administración Trump, por su parte, ve en el bloqueo una de las pocas formas de asfixiar a los iraníes para forzarles al acuerdo. Ha sido una estrategia exitosa en Venezuela y Cuba, pero difícil de trasladar a Ormuz, donde está mucho más en juego que la asfixia económica de Irán. La sacudida al comercio global muerde también a los bolsillos de los estadounidenses, que están pagando el precio de este bloqueo mutuo en el surtidor de gasolina. Es un asunto sensible para Trump y los republicanos: dentro de seis meses los votantes irán a las urnas para renovar el Congreso y la impopularidad de la guerra de Irán solo crece en la primera potencia mundial.
Irán considera el bloqueo de EE.UU. como una vulneración de la tregua, ahora extendida de forma indefinida. Pero si del abordaje de barcos extranjeros en Ormuz se pasa a los ataques entre los dos actores bélicos, como amenaza Trump, la posibilidad de un acuerdo se alejará y se abrirá un nuevo escenario en la guerra.
Por el momento, Trump ha exigido a su Armada que refuerce su operación de retirada de minas marítimas en Ormuz
Por el momento, Trump ha exigido a su Armada que refuerce su operación de retirada de minas marítimas en Ormuz. «He ordenado que continúe, pero multiplicado por tres», aseguró.
En un mensaje posterior, el presidente de EE.UU. insistió en una idea que defiende desde que se suspendió la segunda ronda de conversaciones en Irán: que el Gobierno de Irán está fracturado y por eso no es capaz de sentarse a negociar con una voz unificada.
«¡A Irán le está costando mucho decidir quién es su líder! ¡No lo saben!», escribió. Trump aseguró que hay peleas internas entre el «ala dura» y los «moderados», que dejó claro que son su opción preferida para la negociación («están ganando respeto»).
«Tenemos control total sobre el estrecho de Ormuz», defendió Trump, en algo que apunta más a un anhelo que a una realidad. «Queda cerrado por completo hasta que Irán sea capaz de llegar a un acuerdo».


