
La primera gran lluvia de meteoros de la primavera ya está iluminando los cielos de Nueva York. Se trata de las Líridas, un fenómeno astronómico esperado cada año que, en 2026, promete ofrecer destellos brillantes y condiciones favorables para quienes miren al cielo en el momento adecuado.
Este evento, asociado con los restos del cometa C/1861 G1 Thatcher, es considerado uno de los más antiguos registrados por la humanidad. Aunque no es el más intenso del calendario astronómico, sí destaca por sus “bolas de fuego”, meteoros particularmente luminosos que cruzan el cielo nocturno a gran velocidad.
¿Cuándo será el pico de las Líridas en Nueva York?
La lluvia de meteoros Líridas comenzó su actividad el 14 de abril y se extenderá hasta finales de mes. Sin embargo, su punto máximo, es decir, cuando se podrán observar más meteoros por hora, ocurrirá durante la noche del 21 al 22 de abril.
De acuerdo con la Sociedad Americana de Meteoros (AMS), el mejor momento será entre la medianoche y el amanecer del 22 de abril, cuando la Tierra atraviese la zona más densa de escombros dejados por el cometa.
Algunas plataformas especializadas también señalan que, debido a posibles condiciones climáticas adversas en Nueva York el día 21, el pico de visibilidad podría desplazarse hacia la noche del 22 al 23 de abril. En ambos casos, las horas previas al amanecer siguen siendo las más recomendadas.
Durante el pico, se espera una tasa promedio de entre 10 y 20 meteoros por hora, aunque en ocasiones pueden producirse ráfagas más intensas.
Un espectáculo visible a simple vista
A diferencia de otros fenómenos astronómicos, no se necesita telescopio ni binoculares para disfrutar de las Líridas. De hecho, los expertos recomiendan observar a simple vista para abarcar la mayor parte del cielo posible.
El punto de origen aparente de esta lluvia es la constelación de Lyra, específicamente cerca de la estrella Vega, una de las más brillantes del firmamento. Para ubicarla, basta con mirar hacia el noreste entre las 9 y 10 de la noche; a medida que avanza la madrugada, se eleva en el cielo, facilitando la observación de los meteoros.
Sin embargo, no es necesario fijar la vista directamente en esa constelación. De hecho, mirar ligeramente hacia zonas oscuras del cielo suele aumentar las probabilidades de detectar los destellos más brillantes.
Uno de los factores clave para disfrutar de una lluvia de meteoros es la luz de la Luna. En 2026, el satélite natural estará en una fase de apenas 27% de iluminación durante la noche del pico, lo que reduce significativamente la interferencia lumínica.
Esto significa que, si el clima lo permite, los cielos estarán lo suficientemente oscuros como para apreciar incluso meteoros más tenues.
Aun así, el mayor obstáculo en ciudades como Nueva York sigue siendo la contaminación lumínica. Las luces urbanas pueden dificultar la visibilidad, por lo que alejarse de zonas con edificios altos y alumbrado intenso es fundamental.
Para quienes buscan una experiencia óptima, lo ideal es salir de la ciudad y dirigirse a áreas con cielos más oscuros. Lugares como las Adirondack Mountains son conocidos por ofrecer condiciones ideales para la observación astronómica.
Sin embargo, incluso dentro de la ciudad es posible disfrutar del espectáculo si se eligen parques amplios o zonas con menor iluminación directa. La clave está en encontrar un lugar con buena visibilidad del horizonte y sin obstáculos visuales.
Los expertos recomiendan seguir algunas pautas simples para maximizar la observación:
* Permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 15 a 30 minutos
* Evitar mirar el teléfono celular o fuentes de luz directa
* Acostarse o reclinarse para abarcar más cielo
* Ser paciente: los meteoros aparecen de forma impredecible
Además, es importante recordar que el fenómeno no ocurre en ráfagas constantes. Puede haber momentos de calma seguidos de varios destellos en pocos minutos.
Las Líridas marcan el inicio de la temporada activa de lluvias de meteoros en el hemisferio norte. Su actividad se superpone parcialmente con otra lluvia importante: las Eta Acuáridas, que alcanzarán su pico a principios de mayo.
Si las condiciones climáticas acompañan, la madrugada del 22 de abril podría ofrecer uno de los mejores espectáculos astronómicos de la temporada en Nueva York. Solo hace falta un poco de paciencia, un cielo despejado y la disposición de disfrutar uno de los fenómenos más antiguos que siguen sorprendiendo a la humanidad.
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