Dormir sobre el agua: el drama humano tras las inundaciones #FVDigital

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Santo Domingo.- Las lluvias de las últimas semanas volvieron a poner en evidencia las deficiencias en el manejo de aguas pluviales en el Gran Santo Domingo, provocando el desbordamiento de cañadas y severas inundaciones que han dejado a su paso cuantiosos daños materiales y decenas de familias afectadas.

En múltiples sectores, las cañadas demostraron su incapacidad para canalizar el volumen de agua recibido, lo que derivó en corrientes que arrasaron viviendas, negocios y vehículos.

“Los daños fueron evidentes”, relatan residentes, mientras muestran cómo el agua penetró en sus hogares y arrastró pertenencias hasta la calle.

Viviendas anegadas y pérdidas totales

En zonas como Las 800, en Los Ríos, las inundaciones alcanzaron niveles de varios metros. Habitantes aseguran que el agua llegó incluso a segundos pisos, cubriendo por completo el primero.

“Yo perdí todo, no tengo nada”, expresó un afectado, quien ahora duerme en el suelo.

Los testimonios se repiten: electrodomésticos inservibles, muebles destruidos y vehículos arrastrados como “cajas de fósforos”.

Comerciantes también reportaron pérdidas totales. “Ese colmado perdió todo, todo se lo llevó el agua”, narró un residente.

Señalan obras como posible causa del agravamiento

Vecinos atribuyen el aumento de las inundaciones a recientes trabajos en las cañadas. Según explican, el cambio del curso natural y la instalación de tuberías bajo las calles habrían provocado desbordamientos más agresivos.

“Antes no inundábamos así, pero ahora el agua entra de una vez a las casas”, explicó una residente, quien calificó la situación como “un peligro de muerte”. Otros aseguran que las calles, ahora al mismo nivel que las viviendas, facilitan la entrada inmediata del agua.

Comunidades atrapadas entre pérdidas y deudas

El impacto económico ha sido devastador. Algunos comerciantes afirman deber cientos de miles de pesos tras perder toda su mercancía. “No tengo nada para pagar, se fue todo”, dijo una afectada.

Madres de familia relatan cómo han tenido que improvisar para sobrevivir: “Estoy cocinando con una estufa prestada”, contó una mujer con seis hijos, quien ahora duerme en el suelo tras perder todos sus bienes.

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La Arenita: incomunicados y sin respuestas

En el sector La Arenita, en La Puya de Arroyo Hondo, el panorama no es distinto. El colapso de un puente el pasado 8 de abril dejó a la comunidad incomunicada, mientras las aguas inundaban viviendas durante la madrugada.

Residentes narran que el agua los sorprendió mientras dormían.

  • “Cuando me di cuenta, ya el agua estaba adentro”, explicó una mujer que pasó horas sobre unos escalones para evitar ser arrastrada.

A pesar de la llegada de algunas ayudas, muchos aseguran no haber recibido asistencia.

“Nunca me han dado ni una fundita”, denunció una comerciante que perdió gran parte de su mercancía.

Llamado urgente a reubicación

Ante la recurrencia de las inundaciones, los comunitarios piden soluciones definitivas, incluyendo su reubicación: “Nosotros queremos que nos desalojen, que nos saquen de aquí”, reclaman.

Incluso relatan situaciones de extremo peligro, como rescates en plena madrugada y casos donde niños estuvieron a punto de morir ahogados dentro de sus viviendas.

Expertos advierten sobre crecimiento urbano desordenado

El exdirector ejecutivo de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo, Onofre Rojas, señaló que estos eventos reflejan falencias estructurales en la planificación urbana, agravadas por el crecimiento acelerado de las ciudades.

Indicó que leyes como la de Ordenamiento y Desarrollo Territorial y la de Regiones Únicas de Planificación son fundamentales para mitigar estos problemas, aunque su implementación sigue siendo un reto.

Fenómenos naturales convertidos en crisis

Lo que debería ser un fenómeno natural, como la lluvia, se transforma en una amenaza para la vida y el patrimonio de las personas. Los residentes advierten que las inundaciones son cada vez más frecuentes e impredecibles.

“Esto no tiene día ni mes fijo”, afirmaron, recordando eventos recientes ocurridos en noviembre y ahora en abril.

  • Mientras tanto, comunidades enteras continúan expuestas, entre el miedo a nuevas lluvias y la incertidumbre de no saber cuándo llegará una solución definitiva.



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