El recuento de votos de las elecciones parlamentarias en Bulgaria ha ampliado la victoria del prorruso Rumen Radev, que logra finalmente el 44,7% y se sitúa muy por delante de lo que anunciaban las encuestas a pie de urna. «Votamos activamente, derrotamos … la apatía, pero la desconfianza hacia la política búlgara sigue siendo grande y esto es solo el primer paso hacia la restauración del contrato social», ha proclamado Radev, tras conocerse el resultado definitivo y mientras Budapest espera con ansiedad política la formación de nuevo gobierno.
«Es una victoria de esperanza sobre la desconfianza, de la libertad sobre el miedo. Finalmente, es una victoria para la moralidad», ha dicho, en referencia a la derrota de un sistema clientelar y de dependencias que atenazaba el voto y mantenía Bulgaria en un estado ingobernable. Reforzando su tarjeta de presentación como el agente de una «nueva política», ha añadido que «el pueblo búlgaro ha rechazado la complacencia y arrogancia de los viejos partidos; no ha sucumbido a mentiras ni a manipulaciones. ¡Gracias por vuestra confianza!».
Tras una campaña electoral en la que ha prometido mejorar las relaciones de Bulgaria con Moscú, reanudar el libre flujo de petróleo y gas ruso hacia Europa y en la que ha criticado duramente a la Unión Europea por depender demasiado de las energías renovables, Radev ha obtenido 131 mandatos. El recuento sitúa a su coalición de partidos, Bulgaria progresista, muy por delante de la coalición proeuropea PP-DB, con un 13,2%, y del partido GERB, liderado por el ex primer ministro Boyko Borissov, con un 13,4%. Radev ha dado pistas sobre la que será su primera opción de coalición con PP-DB, una liga electoral centrista, liberal y anticorrupción formada por We Continue the Change (PP) y Democratic Bulgaria (DB), que fue creada en febrero de 2023 y ha sido uno de los actores clave del espacio reformista y pro europeo en Bulgaria.
Aunque la reorientación hacia Rusia compone una buena parte de su programa electoral, en las últimas veinticuatro horas ha repetido que su prioridad será la regeneración de un país agotado por la corrupción. Rumen Radev dimitió como presidente de Bulgaria en enero, por una combinación de crisis política interna, protestas masivas y el colapso del último gobierno. Las manifestaciones contra el proyecto de presupuestos de 2025 habían tumbado al ejecutivo y dejaron al país bajo un gobierno interino, lo que agravó la inestabilidad institucional. En ese contexto de vacío de poder, Radev presentó su dimisión con la intención declarada de impulsar un nuevo proyecto político regenerador: «consenso antimafia».
Primeras medidas de regeneración
En sus primeras declaraciones tras el cierre de las urnas, ha indicado que esa será su gran prioridad, apenas asuma el gobierno. Ha prometido control estricto de todo el gasto público, auditorías exhaustivas de grandes contratos estatales, sanciones a contratistas que incumplan o entreguen mala calidad y registros públicos de empresas morosas.
Los analistas no esperan que Radev intente revertir la adopción del euro ni bloquear paquetes de ayuda de la UE a Ucrania
Radev ha asegurado también que entre sus primeras medidas figurará la identificación de «intermediarios» que conectan intereses oligárquicos con instituciones y limitación de monopolios y precios de referencia en obras públicas. Los analistas no esperan que intente revertir la adopción del euro ni bloquear paquetes de ayuda de la UE a Ucrania. Radev se ha mostrado dispuesto a empezar los cambios por la reforma judicial con el PP-DB y que Bulgaria «haría esfuerzos para continuar en su camino europeo».
Objetivo: la inflación
Bulgaria, que se ha desarrolló rápidamente desde la caída del comunismo en 1989 y se unió a la UE en 2007, está atravesando una grave crisis política y económica desde 2021. Desde que Borisov fue derrocado por protestas anticorrupción, ningún gobierno ha durado más de un año. El último, bajo el liderazgo de GERB, también dimitió en diciembre. La entrada en el euro ha hecho más profunda una crisis de inflación que es, de facto, el primer y gran desafío que deberá afrontar el gobierno Radev.
«Rumen Radev tiene un perfil político similar al del ex primer ministro húngaro Viktor Orban, pero en una más moderada«, describe el politólogo Radu Albu Comănescu de la Universidad Babeš-Boliai de Cluj-Napoca. »Ahora, probablemente la comparación más tentadora es entre Rade) y Viktor Orbán, digamos que al sur del Danubio puede haber un ‘nuevo Orbán’ o un personaje que se convierta en un nuevo Orbán, pero dentro de Bulgaria es percibido como una opción de honradez y de restablecimiento de la justicia», añade.


