En medio de una prolongada crisis económica y un sistema de protección social debilitado, un creciente número de pensionados en Venezuela se ven obligados a mantenerse activos en el mercado laboral para poder subsistir.
De acuerdo con el informe “Evaluación sobre las condiciones de vida y salud de las personas mayores en Venezuela”, presentado por la asociación civil Convite, se ha registrado “un cambio significativo en la participación laboral” de este grupo poblacional. El estudio revela que el 55 % de los adultos mayores encuestados se encuentra actualmente trabajando, superando por primera vez a quienes están inactivos.
La investigación, basada en una encuesta aplicada a más de 1,800 personas de entre 60 y 80 años o más, evidencia que esta tendencia responde principalmente a la necesidad de cubrir gastos básicos como alimentación y salud, ante la insuficiencia de pensiones y ayudas estatales. Asimismo, el informe señala que el 85 % de los encuestados percibe el mercado laboral venezolano como “edadista”, es decir, discriminatorio por razones de edad, lo que limita aún más sus oportunidades de acceder a empleos dignos.
Este panorama refleja la creciente vulnerabilidad de la población envejecientes en el país, donde la precariedad económica y la debilidad del sistema de seguridad social obligan a miles de personas a prolongar su vida laboral más allá de la edad de retiro.
Testimonio de un adulto mayor
Tal es el caso de José Orlando Guerra, de 62 años, quien, pese a padecer complicaciones de salud y tener a su esposa en silla de ruedas, ha tenido que emplearse como vigilante en una urbanización del oeste de Caracas.
Con jornadas laborales de hasta 48 horas semanales, percibe unos 230 dólares mensuales, ingreso que le permite sostener a su familia en medio de la crisis.
“A mi edad y con mis problemas de salud, aquí ya no consigues trabajo en ninguna parte. Y si voy a esperar por lo que dé el gobierno, me muero de hambre”, explicó Guerra dentro del lugar de trabajo.


