
Francia y Reino Unido quieren mantener su liderazgo internacional con una vía alternativa a la de Donald Trump respecto a Oriente Próximo y este viernes han reunido por videoconferencia a unos 50 países para explorar opciones a medio y largo plazo en Ormuz y consolidar una vía diplomática para la salida del conflicto. España, representada por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se ha unido al bloque, que pide una salida no militar a la guerra y espera que sea la ONU la que apadrine iniciativas a futuro. Algunos líderes como Giorgia Meloni o Friedrich Merz sí han estado de manera presencial en la capital gala.
Este encuentro, el segundo en este formato, está abierto, según fuentes del Elíseo, a que más países se puedan unir en el futuro, como es el caso de China, y ha coincidido con el anuncio de Irán de reabrir el Estrecho de Ormuz totalmente mientras dure el alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, aunque de su lado EEUU aseguró que mantendrá el bloqueo a los barcos iraníes mientras duren las conversaciones con el régimen ayatolá. Y es que la normalidad en el paso marítimo es clave a ojos de la coalición liderada por París y Londres. Eso sí, toda implicación para asegurar la zona se dará, dicen, una vez que cesen las hostilidades.
El objetivo, según Macron y Starmer, es que la reapertura tenga “garantías” desde las dos partes: Washington no podrá dificultar el tráfico marítimo e Irán tendrá que cesar cualquier ataque a los buques que pasen. Asimismo, según las mismas fuentes el objetivo es tener abierto un canal diplomático con Teherán que gire en torno a la transparencia y control de su programa nuclear o la seguridad regional.
Por lo tanto, la mirada está puesta más en el largo plazo que en los hechos coyunturales de reapertura momentánea de Ormuz porque nadie sabe lo que puede pasar después del alto el fuego y las conversaciones entre EEUU e Irán para un acuerdo de paz total siguen bloqueadas. “En línea con el alto el fuego en Líbano, se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego“, anunció eso sí el Ministerio de Exteriores iraní, mientras que la Casa Blanca confirmó que el paso “está ya listo para el tránsito total” pero Trump insistió en que pese a este avance su país mantiene “el bloqueo naval” contra Teherán.
“La posición de España es clara: nos preocupa la situación en el Estrecho de Ormuz y defendemos el derecho a la libre navegación“, explicaron por su parte ya antes de la cumbre desde Moncloa, y el Gobierno asegura que no participará en misiones de corte militar, y solo lo haría bajo el mandato de la ONU y una vez que termine la guerra. Hasta ahora el Ejecutivo de Sánchez mantenía recelos sobre este formato impulsado por Macron y Starmer y consideran que se tratan de reuniones preliminares para dibujar una salida liderada por Europa pero solo en un contexto de paz. España se mantiene en su negativa a participar en ninguna operación militar que pueda desarrollarse vinculada a la guerra de Irán.
Los europeos, pese al ultimátum de Donald Trump para que aporten soluciones al bloqueo, no quieren inmiscuirse directamente con la guerra en marcha. “Esta no es la guerra de Europa”, repiten desde hace semanas, haciendo además oídos sordos a las amenazas de la Casa Blanca por ejemplo sobre una salida estadounidense de la OTAN.
Por eso el formato de este tipo de encuentros parece ir más allá: es una opción alternativa a la forma de hacer y deshacer que está teniendo Estados Unidos desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca, y el formato abierto defendido por Francia y Reino Unido permite que no se circunscriba solo a los países europeos.
“Todos los temas fundamentales deben abordarse mediante soluciones duraderas, ya sea en lo que respecta a las actividades nucleares y balísticas de Irán, sus acciones desestabilizadoras en la región, la necesidad de restablecer lo antes posible la navegación libre e ininterrumpida a través del Estrecho de Ormuz, así como la necesidad de garantizar que Líbano regrese al camino de la paz en pleno respeto a su soberanía e integridad territorial. Francia está dispuesta a desempeñar plenamente su papel, como ha buscado hacer de manera constante desde el primer día del conflicto”, había sostenido Macron al respecto estos días.


