Santo Domingo.- El Ministerio Público presentó conversaciones, audios, fotos y videos que documentan durante años las condiciones del techo de la discoteca Jet Set, escenario del colapso que provocó la muerte de 236 personas.
Los archivos, extraídos de los celulares de Antonio y Maribel Espaillat, así como de los empleados Gregory Adames y Manuel Jiménez, reconstruyen una cronología que se remonta a 2021. En ellos se repite con frecuencia una palabra clave: “urgente”, utilizada ante filtraciones de agua, plafones deteriorados y riesgos estructurales.
Alertas constantes y soluciones improvisadas
Año tras año, los mensajes evidencian una situación recurrente: agua cayendo dentro del local, plafones debilitados y reportes insistentes sobre la necesidad de intervención.
En julio de 2022, ya se advertía: “Si esos plafones caen en la discoteca, nos jodimos”.
Meses después, en octubre, se insistía en realizar un levantamiento urgente de los plafones, mientras que en enero de 2023 se reportaban estructuras “casi cayendo”.
Las respuestas, sin embargo, reflejan acciones limitadas o temporales. Entre ellas, el uso de lonas para contener el agua y reparaciones puntuales que no resolvían el problema de fondo.
Evidencias previas al colapso
El 8 de abril de 2024, un mensaje alertaba sobre la caída de agua “en cantidad” dentro del establecimiento. Para octubre de ese mismo año, a menos de seis meses del derrumbe, se reiteraban las advertencias:
“Somos bendecidos que no le cae un plafón de esos a nadie”.
Días antes de la tragedia, los reportes se intensificaron. El 23 de marzo se notificó la caída de un plafón en horas de la madrugada. Luego, 48 horas antes del colapso, se advertía que varios plafones estaban “flojos, casi cayendo”.
La noche del 7 de abril, minutos antes del desplome, Maribel informó: “Acaba de caer un pedazo de plafón encima de un señor”. La respuesta fue: “Sí, voy a cambiar la mayoría”, a lo que se replicó: “Es el techo que está desbaratado”.
Registro técnico y fallas estructurales
Según el informe técnico pericial citado en el expediente, el colapso corresponde a una falla inducida por sobrecarga. Se identificaron múltiples elementos acumulados en el techo, incluyendo capas de materiales, equipos de aire acondicionado, tinacos, luminarias y plafones.
- Además, las vigas en la zona sur de la estructura presentaban deformaciones que excedían los límites permisibles.
Últimas horas antes de la tragedia
El mismo 7 de abril, horas antes del derrumbe, empleados informaban que se realizaban trabajos en plafones y que la estructura presentaba condiciones “peligrosas”.
Esa noche, se contabilizaban hasta 379 personas dentro del local, según intercambios entre empleados. Sin embargo, el propietario afirmó que había 315 personas presentes.
Cámaras de seguridad captaron a clientes que notaron caída de materiales momentos antes del colapso, logrando salir del área principal minutos antes del derrumbe.
Investigación en curso
El caso ahora se centra en determinar el nivel de conocimiento que tenían los propietarios sobre las deficiencias estructurales y si las evidencias permiten establecer responsabilidades penales más allá del homicidio involuntario, incluyendo la posibilidad de dolo eventual, según expertos citados.
Las autoridades sostienen que cada mensaje documentado representó una oportunidad perdida para evitar la tragedia.


