Las protestas y la oleada de opiniones acreditadas, que ponían en duda la legalidad de la norma en vigor desde el 1 de enero, han obligado al Gobierno alemán a rectificar. El Ministerio de Defensa ha confirmado que los hombres en edad de reclutamiento, entre … los 17 y los 45 años, sí podrán viajar fuera del país para estancias superiores a tres meses sin un permiso explícito del Ejército, como erige la ley de Modernización de la Bundeswehr. Este cambio se debe a la exención establecida mediante un decreto general en el Boletín Federal y la consiguiente modificación del reglamento administrativo interno.
Los alemanes, por tanto, pueden respirar tranquilos por el momento. Pero el hecho de haber incluido una ilegalidad en un proyecto legislativo muy personal perjudica al hasta ahora político más valorado de Alemania, el socialdemócrata Boris Pistorius, que durante los últimos años ha aparecido en las encuestas de valoración por delante de todos los demás. Pistorius, socialdemócrata, ya fue ministro de Defensa con el anterior gobierno de Olaf Scholz y permaneció en el cargo, a pesar de perder claramente las elecciones, debido precisamente a esa gran aceptación. Este paso en falso, sin embargo, supone un serio borrón en su expediente.
Pistorius era hasta ahora un político intocable. Solo su impoluta reputación ha permitido a dos gobiernos alemanes emprender un proceso de rearme sin resistencia social y justificar medidas tan discutibles como el levantamiento del freno a la deuda, anclado en la Ley Fundamental alemana, para contar con un presupuesto ilimitado de armamento.
La entrada en vigor de esta ley y las primeras exigencias de permisos para realizar los tradicionales ‘Auslandsjahr’, el año en el extranjero que los alemanes suelen dedicar al aprendizaje de idiomas después de terminar el bachillerato y antes de empezar los estudios universitarios, ha hecho mella en su imagen. A esto se añade el detalle de haberse quedado unos días en Asia con su esposa, a título personal, aprovechando el viaje oficial a Japón, Singapur y Australia, con objetivos político-militares.
Cabe recordar que su predecesora en el cargo, Christine Lambrecht, tuvo que dimitir en abril de 2022, tras intentar justificar una visita a las tropas en helicóptero con su hijo y las posteriores vacaciones de Pascua en Sylt, con una base legal poco clara. En el caso de Pistorius, se solicitaron los permisos pertinentes para modificar el regreso del ministro, de acuerdo a la regulación central de servicio A-270/2. Pero el hecho de que este gesto haya coincidido con las primeras exigencias a ciudadanos alemanes a solicitar permiso para viajar al extranjero ha resultado de lo más inconveniente.
Redacción poco meticulosa
Los primeros recursos han permitido establecer fácilmente que la redacción de la nueva ley no había sido muy meticulosa, cuando no abiertamente descuidada. Su párrafo tres modificaba sorprendentemente el párrafo dos, que estipula que los hombres deben obtener permiso de la Bundeswehr tras cumplir los 17 años «si quieren salir de la República Federal de Alemania por más de tres meses». Sin embargo, la misma ley establece que la regulación solo tiene sentido si realmente existiera un servicio militar obligatorio, cuyo cumplimiento tendría que ser supervisado por el Bundestag.
«Para mí, este es un ejemplo claro de legislación completamente inadecuada en términos de artesanía», ha declarado Hans-Jürgen Papier, expresidente del Tribunal Constitucional Federal, «para ser sincero, me sorprende mucho que este texto haya sido probado, no solo por el departamento responsable del ministro de Defensa, sino también por el Ministerio de Justicia y el Ministerio del Interior. Todos ellos también responsables de hacer cumplir la Constitución. O bien se pasó por alto o, casi peor, se juzgó completamente mal».
«Suspendemos el requisito del permiso siempre que el servicio militar sea voluntario»
Boris Pistorius
Ministro de Defensa alemán
El requisito del permiso, según muchos expertos, es una grave invasión de las libertades civiles y, por tanto, «claramente inconstitucional». Pistorius, que intentaba relajarse en Asia en la semana de Pascua, necesitó varios días para darse cuenta de la magnitud del desastre. «Suspendemos el requisito del permiso siempre que el servicio militar sea voluntario. He arreglado que el decreto correspondiente, en el que ya trabajan mis expertos, se implemente rápidamente», ha aclarado al fin.
Pero el desconcierto en el Ministerio y la pelota que se han ido pasando el secretario de Estado responsable de asuntos legales, Jan Stöss, el secretario de Estado responsable de armamento, Jens Plötner, y el secretario de Estado Hilmer, que actúa como viceministro, ha demostrado que el departamento dista de estar preparado para una posible guerra para la que insiste en preparar al resto de Alemania.


