En medio del frágil alto el fuego, Estados Unidos ha mostrado su enfado a Irán por querer introducir un peaje a los buques y navieras que pasen por el estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump ha asegurado que existen informes (no confirmados) de que … Teherán estaría cobrando tasas a las petroleras que transiten por la zona: «Más les vale que no lo hagan y, si lo están haciendo, ¡será mejor que paren ahora!», ha escrito en su red Truth Social.
El cruce de información a las puertas de las negociaciones oficiales en Islamabad (Pakistán) no paran de suceder. Sin directrices claras sobre qué barcos pueden navegar y cuándo, Irán ha anunciado que el paso por el estrecho de Ormuz ya no va a ser lo que era. La guerra ha propiciado un cambio de rumbo para el tráfico marítimo convirtiendo esta ruta en un instrumento de negociación clave con el que juega Irán.
La Unión Europea ha rehusado la propuesta alegando que va contra el Derecho Internacional porque para la libertad de navegación «no debe haber ningún pago en absoluto». Bruselas ha insistido en que la ruta debe ser gratuita al ser un «bien público para toda la humanidad».
Después del anuncio del alto el fuego, Trump aseguró que Estados Unidos iba a ayudar a descongestionar el tráfico en el estrecho de Ormuz con iniciativas con las que «se ganará mucho dinero»: «Cargaremos todo tipo de suministros y simplemente estaremos por ahí para asegurarnos de que todo vaya bien», comentó en sus redes sociales dejando caer la idea de establecer un peaje con Teherán como «una empresa conjunta».
Financiar la reparación de las infraestructuras atacadas
En las primeras horas del alto el fuego apenas seis buques cruzaron el estrecho, cifras muy lejanas de los 140 que lo hacían antes del conflicto bélico. Según la ONU, se calcula que unos 2.000 barcos y 20.000 marineros han quedado atrapados en el Golfo.
La Organización Marítima Internacional (OMI) ha expresado su rotundo rechazo a la imposición de estos aranceles porque significaría «un precedente peligroso». Su secretario Arsenio Domínguez ha explicado que están tratando esta cuestión directamente con las autoridades iraníes y están focalizando sus esfuerzos en reanudar el mecanismo establecido desde 1968.
Irán evalúa imponer un gravamen al tránsito marítimo en colaboración con Omán. Las propuestas económicas varían desde un pago único de 2 millones de dólares por buque hasta una tasa de 1 dólar por cada barril de petróleo. El origen principal de esta información fue una intervención televisada de Alaeddin Boroujerdi, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní. Boroujerdi afirmó que el cobro de estas tasas es una muestra de la «fortaleza e independencia» y que tienen el derecho de exigir 2 millones de dólares a los barcos que deseen pasar de forma segura por lo que él llamó el «puesto de control de Teherán». El objetivo de esta medida es financiar la reparación de la infraestructura estratégica afectada por los ataques estadounidenses e israelíes.
El Gobierno iraní difundió este jueves un mapa con las rutas alternativas para que los petroleros eviten las zonas minadas por la Guardia Revolucionaria. Proponen una vía de entrada: los barcos que lleguen desde el mar de Omán deben navegar hacia el norte, en dirección a la isla de Larak, y desde allí proseguir hacia el interior del golfo Pérsico. Y una vía de salida: los buques que abandonen el golfo Pérsico deberán pasar obligatoriamente por el sur de la isla de Larak antes de enfilar hacia el golfo de Omán.


