Líbano vivió una jornada de luto nacional por las más de 200 víctimas de los ataques israelíes del miércoles bajo nuevos bombardeos, en medio de las labores de rescate para intentar recuperar cuerpos bajo los escombros de los edificios arrasados y con decenas de … cadáveres sin identificar en las morgues de los hospitales. El diario Al Nahar tituló en su portada: «Alto el fuego para otros: infierno para Líbano». Un infierno provocado por la operación ‘Oscuridad eterna’ ordenada por Benjamín Netanyahu, quien 24 horas después de teñir Líbano de sangre anunció que ordenó las negociaciones directas con el Gobierno de Beirut «lo antes posible» para desarmar a Hizbolá y firmar la paz. El presidente Joseph Aoun le respondió de manera inmediata para decirle que «no puede haber conversaciones sin alto el fuego».
Beirut quedó en estado de shock por la brutalidad de las decenas de bombas que golpearon de lleno y sin aviso de evacuación previo a zonas civiles y edificios repletos de desplazados del sur del país. Como hizo en Gaza con Hamás, Israel justifica cada operación como un ataque contra Hizbolá, una estrategia de castigo colectivo contra toda la población chií libanesa, que se extiende al resto de comunidades en un lugar tan pequeño. Los supervivientes regresaron a sus casas, reducidas a montañas de escombros, intentado rescatar alguna pertenencia y sin saber muy bien a dónde ir. Ya son 1,2 millones de los desplazados internos en el país, más de 600 escuelas se han reconvertido en refugios y el gobierno pide ayuda a la comunidad para hacer frente al desastre humanitario.
Irán elevó el tono tras la masacre sufrida por Líbano e insistió en que el frente libanés forma parte del acuerdo de tregua de dos semanas alcanzado con Donald Trump. El presidente, Masoud Pezeshkian, calificó lo sucedido de «una flagrante violación del acuerdo inicial de alto el fuego y un peligroso indicio de engaño y falta de compromiso con los posibles acuerdos. La continuación de estos ataques hará que la negociación carezca de sentido; nuestras manos permanecerán en el gatillo, e Irán nunca abandonará a sus hermanos y hermanas libaneses».
Este es uno de los graves problemas para una gran parte de la sociedad libanesa y su gobierno, que se sienten prisioneros de la república islámica y su brazo libanés, Hizbolá. Las autoridades han dado pasos contra el Partido de Dios como ilegalizar a su brazo armado, pero carecen de fuerza para obligar a la milicia chií a entregar las armas. El Ministerio de Exteriores ordenó también la expulsión del embajador iraní en Beirut, pero este no hizo caso y sigue en la legación al sur de la capital. La última medida aprobada por las autoridades fue restringir las armas en la capital «exclusivamente» a las instituciones del Estado, un paso para acabar con la presencia de milicianos armados.
Irán elevó el tono tras la masacre sufrida por Líbano e insistió en que el frente libanés forma parte del acuerdo de tregua de dos semanas alcanzado con Donald Trump
Diálogo con Israel
En medio de los funerales, llegó el anuncio de Netanyahu y, poco después, el portal Axios adelantó que las negociaciones directas entre Israel y Líbano comenzarán la próxima semana y que la primera reunión tendrá lugar en el Departamento de Estado en Washington. Los israelíes estarán representados por su embajador en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y los libaneses por su embajadora en Washington, Nada Hamadeh-Moawad. Será el inicio de un camino que arranca después de la mayor masacre cometida por los israelíes desde el inicio del nuevo choque con Hizbolá.


