La abundante nieve del invierno favorece una temporada ‘realmente buena’ de cerezos en Central Park

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Un invierno severo tendrá un resultado positivo esta primavera, ya que la nieve ha propiciado una floración especialmente brillante de los cerezos, según los cuidadores de árboles de Central Park. Esta noticia llega mientras los arboristas de la Gran Manzana preparan los árboles del parque para su momento anual de protagonismo.

“Las tormentas de nieve no afectaron negativamente a los cerezos. Al contrario, la gran humedad acumulada durante el invierno resultó muy beneficiosa para los árboles en primavera”, explicó a The Post Dylan Barrett-Smith, arborista de Central Park Conservancy. “Por eso, la floración ha sido realmente buena”.

La nieve también puede prolongar los períodos de floración, lo que permite a los neoyorquinos disfrutar durante más tiempo de este espectáculo natural.

Barrett-Smith es uno de los seis especialistas en árboles del parque encargados de mantener sus 843 acres, que albergan algunos de los ejemplares más famosos de Nueva York, incluidos aproximadamente 1.000 cerezos que alcanzan su máxima floración este mes.

Para este reducido equipo, la temporada ha sido una carrera contra el tiempo y las temperaturas inusualmente gélidas, con el objetivo de tener los famosos brotes listos para la primavera. “Intentamos terminar todo antes de la primavera porque no queremos trabajar aquí cuando la gente viene a disfrutarlos”, comentó.

Para garantizar que los cerezos sean apreciados tanto por turistas como por locales, Barrett-Smith y su equipo eliminan ramas muertas, reemplazan árboles y revisan posibles enfermedades. “Si notamos que las ramas están demasiado cargadas, aligeramos las puntas. Siempre procuramos mantenernos al día con el mantenimiento”, añadió.

Las deslumbrantes floraciones, que se extenderán desde abril hasta mediados de mayo, se han convertido en una atracción tan popular que el conservatorio lanzó en 2023 una herramienta de Seguimiento de Cerezos en Flor.

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Entre los lugares más fotografiados destacan Pilgrim Hill y el icónico Cherry Hill. Barrett-Smith también mencionó que la estatua de Alicia en el País de las Maravillas puede considerarse una “joya oculta” más tranquila. Otro punto destacado es el sereno paseo junto a la Quinta Avenida, donde se conservan cerezos Yoshino centenarios, un regalo de Japón en 1912.

La popularidad de los cerezos en Nueva York ha crecido tanto que, en el Jardín Botánico de Brooklyn, el personal ha tenido que intervenir hasta 50 veces al día para impedir que influencers sacudan las ramas. No obstante, en Central Park el comportamiento es más respetuoso. “Siempre recordamos a la gente que tenga cuidado con los árboles, y en general la respuesta es positiva”, señaló Barrett-Smith.

Además del cuidado específico de los cerezos, el equipo supervisa la salud general de los árboles del parque, algunos anteriores a la Guerra Civil. Para Barrett-Smith, originario de Boston, este trabajo es un sueño hecho realidad. “Siempre me han encantado los árboles”, confesó, destacando como su favorito un olmo de 130 años en “condición perfecta”.

“Me fascina su fortaleza y es increíble pensar todo lo que estos árboles han presenciado. Ser custodio de esta colección es una responsabilidad maravillosa”, concluyó.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**