Un año después del derrumbe en la discoteca Jet Set, el país no ha logrado dejarlo atrás. No ha pasado la página, lo lleva marcado en la memoria.
No hay melodía que oculte aquel vacío, no hay luces que disipen esa noche. Y aún no llega una justicia capaz de cerrar lo que sigue abierto. Porque no fue solo una tragedia, fue una revelación.
Te podría interesar:
- Expuso cuán vulnerable puede volverse la vida cuando fallan los controles, cuando se desoyen las señales, las advertencias, y cuando el dolor colectivo no encuentra responsables. Doce meses después, las familias siguen aprendiendo a vivir con la ausencia, sin los abrazos, sin las sonrisas, sin esa llegada que se convierte en refugio de amor.
No podemos jamás olvidar, porque eso sería una segunda tragedia.

