Carlos Prego
Carlos Prego
El skyline quizás sea el rasgo más reconocible de Dubái, sin embargo en las últimas décadas la ciudad se dotó de algo mucho más importante (y complicado) que sus rascacielos: prestigio. Durante años los expats de medio mundo han visto en Emiratos Árabes Unidos (EAU) un destino en el que establecerse, atraídos por sus ventajas fiscales, facilidades administrativas, el lujo y la estabilidad del país. Ahora la onda expansiva de la guerra de Irán está limando parte de esa imagen y ha llevado a algunos expats a buscar alternativas en ciudades más seguras.
En el horizonte ya despunta una ciudad italiana.
La otra factura de la guerra. Al igual que ocurre con todas las guerras, la de Irán se parece mucho a un juego de fichas de dominó. La operación ‘Furia Épica’ lanzada el 28 de febrero por Washington y Tel Aviv sobre Irán acabó con la vida del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo del régimen islámico; pero ese fue solo el primer compás de la guerra. La primera de una larga cadena de piezas.
Desde entonces el conflicto ha escalado, afectando a los mercados internacionales, disparando el precio del crudo y contagiando al resto del golfo Pérsico. La prueba más gráfica la tuvimos ya en los primeros días de la guerra, cuando Irán castigó con dureza a algunos aliados de EEUU en la región, incluido EAU. Sus ataques bloquearon el espacio aéreo del Golfo, desataron la mayor crisis de la aviación desde la pandemia y dejaron estampas hasta hace poco inimaginables, como residencias de lujo atacadas por drones iraníes.
Golpe a la reputación. El balance en víctimas en EAU es relativamente bajo (las autoridades emiratíes cifran en 13 los fallecidos durante los ataques lanzados por Irán), pero el daño a nivel reputacional está todavía por medirse.
Durante décadas Emiratos supo hacerse un hueco como destino predilecto para expats de otros países. Como explicaba hace unos meses Guillaume Giroux, de la firma Dubai Inmo, en ciudades como Dubái las fortunas encontraban facilidades fiscales, agilidad burocrática, estabilidad, un mercado inmobiliario atractivo y un alto nivel de vida, sobre todo para gente acostumbrada a los lujos. Parte de ese magnetismo se mantiene, pero la guerra de Irán ha empañado la imagen de destino seguro, confiable y ‘aburrido’ (en el buen sentido) creado por EAU.
¿Tanto ha cambiado? Desde luego lo ha hecho el discurso público. De ser noticia por acoger a más de 81.000 millonarios o atraer a miles de residentes acaudalados en apenas un año, Dubái ha pasado a acaparar titulares por el caos desatado por la guerra iraní. A comienzos de marzo Financial Times hablaba de gente conduciendo 10 horas para cruzar la frontera con Omán, desesperada por abandonar la región. En The Guardian incluso aseguraban que una compañía de jets pedía 85.000 euros (el triple de lo normal) por un vuelo a Estambul.
Son casos concretos, pero castigan la proyección mundial de EAU.
Buscando alternativas. Es poco probable que Dubái pierda de repente la imagen que se ha construido durante años y sigue siendo una incógnita cuál será el efecto de la guerra a medio y largo plazo. Hay quien ya avisa que no se plantea abandonar Emiratos. Nada de lo anterior quita que ya haya millonarios buscando alternativas. Lo confirmaba hace poco The Guardian en una crónica en la que explica que, a medida que Dubái ve cómo se erosiona su reputación de refugio seguro, hay expats pensando en la mejor forma de regresar a Europa.
El artículo, firmado por Lauren Almeida, se centra en los multimillonarios británicos, pero aun así deja botando una idea interesante: a la hora de buscar destinos europeos hay uno en concreto que parece estar ganando enteros. ¿Cuál? Milán. “Quienes abandonan los EAU pueden imaginarse fácilmente viviendo en Roma o Milán, centros metropolitanos e internacionales”, apunta Armand Arton, que se dedica a asesorar a millonarios sobre planes de ciudadanía e inversión.
¿Y eso, por qué? Por una suma de factores. En cierto modo Milán ofrece a los ricos un pack similar al que encuentran en Dubái: un régimen fiscal atractivo, un mercado inmobiliario en alza (algo especialmente interesante para quien compra con mentalidad inversora) y sobre todo lujo. No es nada nuevo. En septiembre la edición italiana de Idealista explicaba que Milán estaba convirtiéndose en uno de los destinos con más gancho de Europa para atraer grandes fortunas.
“Italia ofrece las mejores ventajas: impuesto único y buena calidad de vida”, insiste Arton. “Es un país precioso. Milán tiene un sector de servicios financieros muy desarrollado, muchas de las cosas que resultan atractivas en Londres, Milán también las tiene”, añade Marc Acheson, de Utmost Wealth Solutions. Esa suma de factores, añadido a su entorno, colegios, servicios y estilo de vida cosmopolita, explica que la urbe italiana sea ya hogar de algunos de los mayores inversores y banqueros de Europa. También el encarecimiento de su vivienda.
Lujo y algo más. El atractivo de Italia como ciudad no es el único factor que explica su capacidad para atraer expats. Otro es su política fiscal. En 2017 el país introdujo la “tasa única”, también conocida como “impuesto Ronaldo” y que está diseñada precisamente para atraer a extranjeros adinerados. De forma resumida, el régimen permite a los nuevos residentes (extranjeros e italianos retornados) abonar 300.000 euros anuales por los ingresos obtenidos fuera del país.
Quizás parezca un tributo elevado, pero como indica su nombre se aplica de forma fija, sin importar del importe base, lo que lo convierte en una opción interesante para las grandes fortunas. Hasta hace poco su importe era además más bajo, con lo que aún resultaba más atractivo. Cuando se introdujo, la “tasa única” ascendía a 100.000 euros anuales. En 2024 esa cifra subió a 200.000 y no se situó en su nivel actual, de 300.000 euros, hasta este mismo ejercicio. Esa ventaja fiscal puede disfrutarse solo 15 años, pero cuenta con extras.
Marcando distancias. No se trata solo de lo que ha hecho Italia. Como explica la plataforma Golden Visas, el sistema italiano ganó atractivo después de que en 2024 Reino Unido revisase su régimen fiscal para residentes no domiciliados y de que Portugal replantase también su sistema. Reuters precisa que en 2023 cerca de 1.500 personas se acogieron al régimen de tasa única en Italia, que dejó de paso 315 millones de euros en las arcas públicas solo entre 2020 y 2023.
Más allá de Italia (y Europa). Milán no es la única opcoón que suena como alternativa a Emiratos entre los expats que quieren cambiar de aires. Hace unas semanas el diario británico Daily Mail señalaba otro país: Suiza. “Siempre que hay una crisis, ya sea durante la Guerra Fría o en la actualidad, vemos el valor de Suiza reflejado en la fortaleza del franco”, señala Bernhard Bauhofer, analista.
El propio The Guardian advertía ya a mediados de marzo de que los expats británicos que estaban huyendo del golfo Pérsico buscaban refugio en Irlanda o Francia para esquivar los tributos que deberían abonar si regresaban a su país. Otros expertos apuntan incluso más allá de Europa, a Australia o Canadá.
Imágenes | Eugene Chystiakov (Unsplash), Christoph Schulz (Unsplash) y Đorđe Pandurević (Unsplash)
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