#Mundo:Opinión de Luis Algorri | Un crío con un botón #FVDigital

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Bruce Springsteen, uno de los padres del rock y sin duda uno de los músicos más importantes de los últimos cien años, es uno más de las decenas de millones de estadounidenses indignados con su actual presidente, Donald Trump. A sus 76 años, el genio de New Jersey tembló de cólera al ver los asesinatos cometidos en Minneapolis por la “policía privada” de Trump, el siniestro ICE, e hizo lo que mejor sabe hacer: crear una canción (un emocionante himno, más bien) destinada a pasar a la historia, meter la guitarra en la furgoneta y emprender una gira de decenas de conciertos por todo el país que tardará décadas en ser olvidada, si es que lo es algún día.

La respuesta de Trump, publicada en su propia red social, ha sido la que les copio, respetando las mayúsculas del original: “El muy malo y extremadamente aburrido cantante Bruce Springsteen, que parece una ciruela seca que ha pasado por el trabajo de un muy mal cirujano plástico, ha tenido durante mucho tiempo un terrible e incurable caso de ‘Síndrome de Trastorno por Trump’, también conocido como TDS. Este tipo es un completo perdedor que lanza odio contra un presidente que ganó una elección por amplia diferencia, incluyendo el voto popular, los siete estados clave y el 86% de los condados en todo Estados Unidos. Bajo Sleepy Joe [Joe Biden] y los demócratas, nuestro país estaba MUERTO, y ahora tenemos el país más ‘encendido’, por mucho, en cualquier parte del mundo. ¡MAGA DEBERÍA BOICOTEAR SUS CONCIERTOS SOBREVALORADOS, QUE SON TERRIBLES! AHORREN SU dinero ganado con esfuerzo. ¡AMÉRICA HA REGRESADO!”.

Bien, quizá quede alguien en alguna parte que tenga dudas sobre este sujeto. La lectura de ese patético mensaje debería disiparlas todas. Estamos ante un anciano que tiene la edad mental de un niño de doce años. Su ego infantiloide es del tamaño de Groenlandia. Nunca ha superado lo que vivió en aquella escuela militar de su primera juventud, donde lo metió su padre para que lo convirtiesen en un rottweiler. Su forma de mentir y de insultar es tan simple, tan elemental, tan preadolescente, que casi conmueve.

Pero hay un peligro gravísimo, a mi juicio mucho más alarmante que el de sus bravuconadas o el del estrecho de Ormuz. Este crío malcriado y envejecido, que se ha rodeado de un grupo de buitres que jamás le llevan la contraria, es una de las pocas personas en el planeta que tiene a su disposición el llamado “maletín atómico” o “botón nuclear”. Puede usarlo cuando quiera, porque nadie cercano a él se va a oponer. En la historia de nuestra especie, solo una persona pulsó ese botón: el presidente de EE UU Harry S. Truman, hasta hoy el único en usar armas nucleares contra seres humanos. Fue en Japón, en 1945. Otros han amenazado con hacerlo, como Stalin, Putin o Kim Jong-un, pero nadie se ha atrevido.

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Sin embargo, este desquiciado de Trump tiene, además de la hipertrofia del ego, una obsesión por encima de todas: pasar a la historia, ser recordado. De ahí que le esté poniendo su nombre a todo lo que pilla, desde barcos a medicamentos, edificios o el propio estrecho de Ormuz. No quiero ser agorero, pero a mí no me sorprendería en absoluto que Donald Trump usase el arma nuclear, por ejemplo en su guerra contra Irán. Lleva semanas amenazando con algo parecido. Encaja perfectamente con su personalidad. Si a un niño le das un juguete que tiene un botón y le dices que en ningún caso debe tocarlo, ten la seguridad de que, antes o después, lo pulsará.

Eso, sin la menor duda, garantizaría a este individuo un lugar en la historia. Aunque fuese en lo que Borges llamó “Historia universal de la infamia”. Que no nos sorprenda… y crucemos los dedos; no podemos hacer mucho más.



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