La visita a Budapest del vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, tiene como objetivo el rescate electoral del primer ministro Viktor Orbán, que aparece en las encuestas por detrás del europeísta Péter Magyar. Y Vance no se limita a repartir buenas palabras sobre … el seguidor de Donald Trump, sino que llega cargado de petróleo, para visibilizar la ayuda estadounidense allí donde Hungría lo está pasando realmente mal: la crisis energética.
La delegación norteamericana ha confirmado que Hungría firmará con Estados Unidos durante la visita una compra a gran escala de petróleo. Concretamente, la empresa húngara Mol comprará unas 500.000 toneladas de petróleo por unos 500 millones de dólares, a la espera de los detalles del contrato.
MOL ha incrementado recientemente sus compras de petróleo ruso después de que tanto Estados Unidos como la UE le concedieran una exención de ciertas sanciones, y con esta compra su cartera vuelve a volcarse del lado estadounidense. Aunque cabe decir que no es precisamente un precio amigo, sino unos cien millones de dólares por encima del precio de mercado. Vance va a cobrarse el apoyo electoral.
Donald Trump ha apoyado repetidamente a Viktor Orbán, a quien considera su aliado ideológico, mientras que Orbán ha intentado fortalecer su relación con la Administración Trump mediante varios acuerdos energéticos en los últimos años. El pasado noviembre, por ejemplo, acordaron la compra de gas natural (GNL) y de combustible nuclear a Estados Unidos, a cambio de lo cual Washington concedió una exención de sanciones petroleras contra Moscú.
Además, se firmó un memorando en el que se establecía la compra por parte de Hungría de hasta diez pequeños reactores modulares (SMR) estadounidenses. Indirectamente, además, Estados Unidos está jugando un papel clave en el esfuerzo de Mol por comprar una participación mayoritaria en la refinería serbia de NIS a Gazprom Neft de Rusia. Para ello, Estados Unidos ha ampliado la exención de sanciones hasta el 22 de mayo.
Orbán, por su parte, presenta estos acuerdos energéticos y el apoyo expreso de Donald Trump como una era dorada en las relaciones internacionales de Hungría que atribuye a sus 16 años en el poder, una edad de oro de la que «los húngaros pueden beneficiarse en su propio bolsillo», según las palabras del ministro de Exteriores húngaro Péter Szijjártó.
Tras recibir a Vance en el aeropuerto y mantener una primera conversación con él, Szujjártó ha declarado que «desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo, ha habido una cualidad completamente diferente en esta relación, una cualidad completamente distinta a la de antes». «También hay señales prácticas de esto», ha añadido, «cada persona húngara y cada familia húngara pueden beneficiarse de esta buena cooperación. Estados Unidos tiene un sistema presidencial. Como resultado, la relación personal con el presidente juega un papel fundamental en términos de cooperación interestatal. Así que la amistad entre Viktor Orbán y Donald Trump ha creado prácticamente una nueva edad de oro en este sistema».
Szijjártó ha explicado que, «cuando Europa se dirige hacia una crisis energética muy grave, ya que podría haber fácilmente una escasez de petróleo y gas natural en un futuro próximo, y por tanto también se espera un aumento dramático de precios, los húngaros sin embargo podemos protegernos de esto, gracias a que el presidente estadounidense dio su consentimiento a la ampliación de reservas». Y declara: «Esa es la diferencia entre Bruselas y la política energética estadounidense. Bruselas tiene una política energética basada en la ideología, y Estados Unidos tiene una política sensata».
Vance tiene previsto reunirse con Orbán y también pronunciar un discurso centrado en «la rica asociación entre Estados Unidos y Hungría», según un comunicado de su oficina. «Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras. Este es nuestro país», ha escrito el líder de la oposición, Péter Magyar, tras confirmarse la aparición de Vance en un mitin electoral de Orbán. «La historia húngara no se escribe en Washington, Moscú o Bruselas, sino que se escribe en las calles y plazas de Hungría, por lo que le pido respetuosamente al vicepresidente estadounidense que viene a Hungría que, si ya está haciendo campaña por Viktor Orbán, el pueblo húngaro no debería pagar el precio», ha criticado Magyar.


