
Un 12% de las gasolineras francesas se ha quedado sin alguno de los carburantes que vende habitualmente, según los datos del Gobierno galo, que insiste en que eso no significa que haya problemas de aprovisionamiento, ni de escasez.
En concreto, fuentes del Ejecutivo han insistido este lunes en que ese porcentaje, que era el que se constató el sábado 4 de abril, el último para el que hay datos actualizados, se debe a “tensiones logísticas locales y puntuales concentradas en las gasolineras de TotalEnergies“.
La razón es una “afluencia infrecuente” en la red de estaciones de servicio del gigante petrolero, que, en medio de presiones políticas para imponer impuestos suplementarios e incluso para nacionalizar la empresa, ha fijado hasta el 7 de abril unos topes de precios de 1,99 euros por litro para la gasolina y de 2,09 euros por litro de gasóleo en Francia.
Esos topes, que se aplican en las 3.300 gasolineras de TotalEnergies (un tercio del total de las que hay en Francia), están netamente por debajo del precio medio en el país (2,307 euros el litro de gasóleo y 2,014 euros el de gasolina este domingo).
Además de lanzar ese gesto comercial, la compañía subrayó que aplica una “política transparente de fijación de precios, que consiste en repercutir sin dilación cualquier fluctuación tanto a la baja como al alza de los costes internacionales del diésel y de la gasolina”.
El Gobierno francés ha presentado en los últimos días varias medidas de ayuda selectivas, con un costo estimado en 130 millones de euros, para que ciertos colectivos (agricultores, pescadores o personas beneficiarias de un subsidio para las facturas de energía) puedan afrontar la escalada de los precios de los carburantes.
Sobre todo, ha advertido de que no podrá poner en marcha un plan masivo como durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, debido a la situación muy delicada de sus finanzas públicas y de que cualquier gasto adicional irá acompañado de un recorte equivalente en otra partida presupuestaria.


