La derecha populista europea debería ser derrotada en las urnas, no marginada

0
30


Imaginemos que los fascistas no existen. Es fácil, si lo intentamos. Incluso a quienes simplemente albergan opiniones de la derecha populista se les puede borrar de la conciencia colectiva como por arte de magia, al menos en Bélgica. Desde la década de 1980, su mitad francófona ha aplicado la política de excluir a cualquier político con opiniones que se alejen del consenso centrista. Con estos cordones sanitarios, o cortafuegos políticos, se pretende proteger a los votantes de las ideas erróneas —quizá el argumento de un político de que se debe frenar la inmigración o una diatriba desmesurada contra la Unión Europea—. Los medios de comunicación silencian esas opiniones demagógicas negándose a entrevistar a los políticos que las propugnan. Cualquiera con inclinaciones poco aceptables que, no obstante, resulte elegido, puede esperar ser excluido de las coaliciones de sus compañeros parlamentarios. Incluso los extranjeros pueden caer en esta prueba de pureza ideológica. En 2025, J.D. Vance pronunció un discurso incendiario en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en el que, entre otras cosas, denunció la existencia de tales cordones sanitarios. Debido al supuesto extremismo del vicepresidente estadounidense, un medio de comunicación belga fue reprendido simplemente por transcribir sus palabras.



Source link