Donald Trump amenazó a Irán el miércoles por la noche con devolverlo a la «Edad de Piedra», pero el régimen de Teherán no se echó atrás y respondió con fuerza atacando objetivos en Israel y el Golfo, manteniendo un día más cerrado Ormuz para … barcos enemigos.
La república islámica cumplió 47 años en una nueva jornada de duros bombardeos de Estados Unidos e Israel y miles de personas desafiaron al enemigo en una movilización en las calles de la capital bajo el grito «Dios es grande, Jamenei es el líder supremo».
El presidente del parlamento, Mohamed Bagher Ghalibaf, informó de que «en menos de una semana, una potente campaña nacional en todo el país ha movilizado a unos siete millones de iraníes que ya han dado un paso al frente y han declarado que están dispuestos a tomar las armas y defender nuestra nación». Para completar el desafío a Trump, Ormuz no solo no se abre, sino que los iraníes, junto a Omán, ultiman un protocolo para supervisar el tráfico marítimo, según informó la agencia oficial Irna citando al viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi.
El líder supremo, ayatolá Mojtaba Jamenei, reapareció con un nuevo mensaje de texto en un día tan señalado y pidió «un esfuerzo nacional para reparar los daños sufridos y avanzar hacia la prosperidad del país». Nadie ha visto, ni escuchado la voz de Jamenei desde que reemplazó a su padre. Es el objetivo número uno de Donald Trump y Benjamin Netanyahu y su paradero es un enigma. En medio del fervor patriótico del aniversario revolucionario, responsables militares citados por las agencias oficiales indicaron que, superado el primer mes de guerra, «aumentarán gradualmente los ataques con misiles y se intensificarán las operaciones del Eje de la Resistencia en toda la región», en alusión a Hizbolá, en el Líbano, las milicias chiíes de Irak y los hutíes de Yemen.
Frente a los plazos de «dos o tres semanas» señalados por Trump y sus palabras sobre la petición de un alto el fuego por parte de Teherán, todos los responsables iraníes rechazan de manera oficial la idea de que haya negociaciones en marcha y solo admiten el intercambio limitado de mensajes. La república islámica no busca un alto el fuego, sino el fin completo de la guerra en todos los frentes, junto con garantías contra futuros conflictos, por eso resulta clave la implicación de mediadores como China, que ya ha dado un primer paso, o Rusia. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, aseguró que seguirán combatiendo mientras continúen los ataques de Estados Unidos e Israel y señaló que «no toleraremos este ciclo vicioso de guerra, negociaciones y alto el fuego». Teherán no olvida que en junio y febrero le atacaron en plena negociación.
Unidad nacional
Trump habla de negociación, pero sigue enviando refuerzos al Golfo, por lo que el riesgo de una operación terrestre sigue sobre la mesa. Ghalibaf, la persona a la que medios de Estados Unidos e Israel señalan como el interlocutor con la Casa Blanca, se refirió a esta posibilidad y le dijo al enemigo «venid a por nuestro hogar… os encontraréis con toda la familia. Preparados, armados y firmes. Adelante». El jefe del Ejército, Amir Hatami, advirtió de que «ningún soldado enemigo sobrevivirá si intentan una operación terrestre».
El analista iraní Babak Vahdad destacó en su perfil de X que «Teherán parece convencido de que aún puede infligir una lección humillante a Trump, con consecuencias que podrían perseguir el resto de su presidencia. Lo mismo se aplica a Israel. Más allá de eliminar figuras clave de la república islámica, no logró su principal objetivo: el cambio de régimen. Si acaso, produjo el efecto contrario: consolidación interna y cohesión renovada dentro de Irán».
«Más allá de eliminar figuras clave, Trump no ha logrado el cambio de régimen. Ha conseguido el efecto contrario: consolidación interna y cohesión renovada dentro de Irán»
Babak Vahdad
Experto iraní
La ampliación de los objetivos de Israel y Estados Unidos a hospitales, plantas de acero, industrias farmacéuticas, universidades y el enorme daño en zonas civiles han provocado el efecto contrario entre la población. Mucha gente se opone a la brutalidad del régimen, pero no respalda la destrucción el país.
Vecinos en el punto de mira
Durante su discurso del miércoles, Trump mostró su agradecimiento a Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin y declaró que «no permitirá que sufran daños ni fracasen de ninguna manera». Este mensaje, a los ojos de Irán, confirma el papel que están jugando los vecinos del Golfo en el conflicto y le sirve para justificar sus ataques diarios.
La estrategia de la Guardia Revolucionaria pasa por intentar aplicar la reciprocidad por lo que, conforme Israel y Estados Unidos amplían sus objetivos, crece la lista de posibles respuestas en la región para preocupación de los vecinos. El experto en inteligencia israelí Danny Citrinowicz destacó que, en los ataques de Irán, «el ojo por ojo está escalando (…) intentan crear nuevas reglas de enfrentamiento. Entienden que para detener los ataques necesitan infligir mucho más dolor». Uno de los últimos ataques contra Irán destruyó el gran puente B1 que conecta Teherán con el norte del país y la respuesta de la Guardia Revolucionaria fue publicar una lista de puentes clave en Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania como potenciales objetivos.
Lejos de las manifestaciones por el aniversario de la revolución, de las amenazas y los bombardeos, millones de iraníes en todo el país se juntaron en los parques para celebrar con un picnic ‘Sizdah Bedar’, el Día de la Naturaleza, que marca el final de las vacaciones del año nuevo persa. La vida sigue en medio de una guerra que se expande por la región y tiene un impacto global.

