Tras otra decepcionante sesión de clasificación en la Fórmula 1, Max Verstappen compareció ante la prensa en Suzuka el pasado sábado por la tarde. Por supuesto, quedar eliminado en la Q2 no ayudó, pero consideró que lo que acababa de vivir era aún más decepcionante. Una sesión de clasificación que, a pesar de una intervención de la FIA que mejoró ligeramente la situación, en su opinión seguía sin ser como debería ser.
El tetracampeón del mundo ya ha expresado sus críticas en varias ocasiones esta temporada —en Bahrein, Melbourne y Shanghái— y, por lo tanto, la idea (también internamente en Red Bull) es que, a partir de ahora, sería más constructivo debatir posibles mejoras entre bastidores.
“De todos modos, ya lo he dicho todo sobre el reglamento“, añadió Verstappen en Japón. Sin embargo, su opinión no ha cambiado. Cuando Motorsport.com le preguntó específicamente por las imágenes on board de la curva 130R, donde los pilotos perdieron más de 50 km/h debido al ‘super clipping’, Verstappen respondió: “Sí, y eso lo dice todo, creo“.
A continuación, invitó en tono de broma al autor de este artículo a subirse él mismo al RB22, más concretamente tras preguntarle si sigue siendo un reto para los pilotos: “Bueno, ¡con mucho gusto te dejaría subir a mi coche por una vez! Creo que las vueltas que he dado hoy han sido, en realidad, más difíciles que las del año pasado, pero eso ha sido únicamente para mantener este coche en la pista. Y creo que eso también lo dice todo”.
“En la vida hay que hacer algo que te guste”
En esa misma conversación, Verstappen reflexionó casi filosóficamente sobre su etapa en la Fórmula 1. Todo comenzó durante la rueda de prensa con los medios ingleses, cuando el cuatro veces campeón del mundo dijo que tenía que tomar decisiones vitales. Tras ello, profundizó más en sus consideraciones durante el encuentro con los medios holandeses.
“Cuando estoy en el coche, siempre lo doy todo. Pero tal y como están las cosas en este momento —no solo con nuestro propio coche, sino también con todo lo que ya he dicho sobre la Fórmula 1—, simplemente no lo disfruto. Probablemente tampoco lo disfruten otras personas, pero si estás lejos de casa durante 22 fines de semana, al final tienes que hacer algo en tu vida que te guste“.
Max Verstappen no está disfrutando de su etapa en el RB22
Foto de: Lars Baron / LAT Images vía Getty Images
Ese último punto no solo se refiere al disfrute que Verstappen obtiene (o actualmente no obtiene) de la F1, sino también, como indicó su padre, Jos Verstappen, en De Telegraaf, a su motivación. “Si le preguntas a muchos deportistas cómo sacar el máximo partido a tu rendimiento, todo empieza por disfrutar“, reconoció el piloto de Red Bull. “Y si no disfrutas de algo, no puedes sacarle el máximo partido”.
Su respuesta a la pregunta siguiente, sobre cómo se mantiene motivado, también fue reveladora: “Intento que sea divertido con otras cosas, pero en algún momento eso también se agota”.
Esto indica dos cosas. En primer lugar, que las carreras con GT son actualmente necesarias para que Verstappen siga disfrutando, y en segundo lugar, la última parte de su frase sugiere que se está planteando seriamente si su futuro a largo plazo seguirá pasando por la cima del automovilismo.
Los dos factores que son diferentes esta vez
Cuando nuestra web mencionó las declaraciones de Verstappen a Laurent Mekies tras el Gran Premio de Japón, el director del equipo las relacionó principalmente con el rendimiento de Red Bull, algo totalmente lógico desde su perspectiva.
“Sin duda, nos centramos en el panorama competitivo, eso es lo que hacemos. No estamos discutiendo en absoluto esos aspectos. Tenemos mucho trabajo por delante, pero estoy seguro de que, cuando le demos un coche rápido, Max será mucho más feliz. Y cuando le demos un coche con el que pueda darlo todo y marcar la diferencia, también será un Max más feliz. Así que, sinceramente, eso es el 100 por 100 de nuestras conversaciones en este momento”.
Aunque eso probablemente sea cierto, hay dos cosas que difieren de situaciones anteriores en las que la escudería de Milton Keynes tuvo problemas de rendimiento. Lo primero es que ambos pilotos del garaje indicaron en Suzuka que, por el momento, aún no se conoce del todo la causa principal de su desventaja.
Tanto Max Verstappen como Isack Hadjar señalaron deficiencias en el coche de Red Bull de 2026
Foto de: Zak Mauger / LAT Images vía Getty Images
“No, ahora mismo no. Lo que estamos viendo este fin de semana no tiene sentido“, dijo Isack Hadjar. Verstappen compartió una impresión similar. “Hay ciertas cosas que están saliendo mal, cosas que no esperábamos que causaran ningún problema, y eso siempre lo convierte en un misterio aún mayor. Son cosas en las que todo parece estar bien, desde el punto de vista de [las pruebas en la] fábrica, pero luego en la pista no dan los mismos resultados”.
El segundo factor —y el más importante— es que, en todos los casos anteriores, Verstappen seguía disfrutando de la F1 en su conjunto. Cuando estalló la bomba política en Yeda en 2024, y el neerlandés defendió con firmeza a Helmut Marko, y también cuando Red Bull pasó apuros durante la primera mitad de 2025, Max seguía disfrutando de pilotar un coche de F1. Y ese aspecto fundamental ha cambiado, al menos por ahora.
Lenguaje corporal: ¿está Verstappen realmente ‘más allá de toda frustración’?
En Japón, eso se hizo patente en su lenguaje corporal, y también en las palabras que utilizó Verstappen. Mientras que durante algunas ruedas de prensa con los medios holandeses en 2024 advirtió apasionadamente de que las cosas irían mal en Red Bull, ahora se percibía una cierta sensación de resignación, tanto verbal como no verbal.
Lo resumió el domingo con una sonrisa. El tetracampeón bromeó diciendo que, en realidad, se siente como un motor moderno de F1, con buena aceleración al salir de las curvas antes de que se active el limitador. “Cada día me despierto y me convenzo de nuevo, y lo intento. Empiezas bien por la mañana, pero luego [se viene abajo, igual que el motor]…“
Cuando alguien comentó que quizá necesitara un café, el multicampeón de 28 años respondió con ingenio: “¡No, Red Bull!”. Sin embargo, hay un trasfondo serio detrás de todo esto. Cuando se le preguntó si estaba frustrado con la situación actual, Verstappen indicó que ya había superado esa fase hacía tiempo. “Ya ni siquiera estoy decepcionado. Hace tiempo que superé eso. Estoy más allá de la decepción y ni siquiera sé cómo se llama eso”.
Max Verstappen no está enfadado, solo decepcionado
Foto de: Alastair Staley / LAT Images vía Getty Images
Tanto en inglés como en neerlandés, Verstappen tuvo dificultades para encontrar las palabras adecuadas para describir su estado de ánimo actual. Cuando un colega sugirió la palabra “resignación”, el ganador de 71 grandes premios se mostró de acuerdo. “Sí, quizá esa sea la palabra adecuada, pero obviamente no es nada bueno”.
Esto indica que Verstappen no está fingiendo y que no está utilizando principalmente su actual insatisfacción como herramienta de presión política, algo que se sugiere aquí y allá. Por supuesto, no está contento con los problemas actuales de Red Bull y está presionando para que se produzcan cambios, pero insiste continuamente en que expresaría las mismas quejas sobre el reglamento incluso si estuviera ganando —y esa era precisamente la situación cuando advirtió por primera vez sobre la nueva era de la F1, allá por 2023-.
Esto significa que Verstappen aprovechará de verdad estas semanas y meses para pensar dónde está su futuro, y qué papel desempeña la F1 en él. Una salida a mitad de año sigue siendo extremadamente improbable. Él sabe mejor que nadie que el equipo con sede en Milton Keynes gira en gran medida en torno a él, no solo desde una perspectiva deportiva, sino también comercial, con numerosos acuerdos de patrocinio. Verstappen ha dicho a menudo que es “leal” a la marca que le dio su debut en el Gran Circo, y no va a olvidarlo de repente a mitad de temporada.
Pero para el año que viene, la situación parece mucho más abierta, por no hablar del periodo posterior a la expiración de su contrato actual. Verstappen dijo en China que actualmente está en conversaciones con la FIA sobre posibles mejoras, y ha expresado en repetidas ocasiones su esperanza de que se puedan realizar “cambios más importantes” de cara al próximo curso. El grado de éxito de estas medidas puede resultar crucial para las consideraciones futuras de Verstappen. Ya ha aceptado que poco se puede hacer para lo que queda de esta campaña, pero la dirección elegida para 2027 probablemente desempeñará un papel importante en su proceso de toma de decisiones.
Si eso da como resultado un producto con el que pueda sentirse un poco más a gusto y si con ello vuelve a disfrutar, entonces puede que no haya motivos para marcharse, especialmente si Red Bull le sigue concediendo libertad para perseguir sus ambiciones en las carreras de resistencia junto a sus compromisos en la F1. Pero si ese disfrute no vuelve, entonces una estancia más prolongada de Verstappen no está en absoluto garantizada, ni mucho menos. Por encima de todo, su insatisfacción es esta vez genuinamente diferente de lo que hemos visto antes, desde su debut en la F1 en 2015.
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