El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes algunos abucheos del público en el Centro Kennedy, el principal teatro de Washington, al que acudió junto a la primera dama, Melania Trump, para asistir a un musical.
Cuando los Trump se sentaron en el palco presidencial para presenciar el estreno de ‘Chicago’, parte del público les increpó, mientras que otros asistentes respondieron con aplausos en apoyo al mandatario.
Trump levantó el puño en gesto de saludo hacia sus partidarios en este centro de artes escénicas, que se encuentra en el centro de la polémica tras la toma de control de su dirección por parte de la Casa Blanca y su rebautizo como Centro Trump-Kennedy.
Reacciones del público
La visita del presidente al Centro Kennedy se debió a la representación del musical ‘Chicago’, una obra ambientada en los años veinte que satiriza cómo los medios de comunicación y el espectáculo convierten a personas en celebridades.
- Algunos de los principales asesores de Trump, como Dan Scavino, así como la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también fueron vistos en el palco presidencial durante la función.
El Gobierno de Trump tomó el año pasado el control de la junta directiva del Centro Kennedy, fundado en 1971 y bautizado en honor al expresidente John F. Kennedy, asesinado en 1963.
El pasado 13 de marzo, Trump nombró a un nuevo director del centro y anunció que este cerrará sus puertas el 4 de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, para iniciar unas obras de renovación que se prolongarán durante dos años.
Cierre y renovación del teatro
La decisión de cierre llega, además, después de que varias compañías artísticas boicotearan el teatro en protesta por la toma de control de Trump, lo que repercutió en una caída de la taquilla.
Al frente de la institución, Trump ordenó eliminar el contenido «woke» (progresista) de su programación y ha prometido una profunda renovación del edificio.
La presencia de Donald Trump en el recinto cultural evidenció la fuerte polarización que continúa marcando su figura pública, incluso en espacios tradicionalmente alejados del debate político.
Mientras algunos asistentes manifestaron su rechazo, otros aprovecharon la ocasión para expresarle respaldo, reflejando la división de opiniones en torno a sus decisiones recientes, especialmente aquellas relacionadas con el ámbito cultural y artístico.
Por su parte, críticos y representantes del sector cultural han cuestionado las medidas adoptadas por la administración, señalando que podrían afectar la diversidad y libertad creativa en el histórico Centro Kennedy.
El cierre temporal del recinto, sumado a los cambios en su dirección y programación, ha generado incertidumbre sobre el futuro de una de las instituciones artísticas más emblemáticas del país, en un contexto donde la cultura también se ha convertido en un escenario de confrontación política.


