#Mundo:Irán no necesita ganar la guerra #FVDigital

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Hay guerras que se pierden en el campo de batalla y otras mucho antes, las que se planifican fiándolo todo a un final abrupto. La de EEUU e Israel contra Irán pertenece a esta segunda categoría. Y en el centro del error está Donald Trump, impulsado por su ego político, hasta el punto de creerse un genio en casi todo.

Lejos de una victoria rápida, el conflicto ha derivado en una dinámica sin salida clara que ha tensionado las rutas energéticas y disparado los precios, con efectos graves sobre la economía mundial. Trump quiso creer que bastaba un golpe de fuerza para provocar el colapso interno. Estaba convencido de que lograría una claudicación rápida, al modo de Venezuela. Ese precedente le cegó y quiso repetirlo con los ayatolás.

Pero la antigua Persia no es Venezuela. El régimen iraní resiste y gana tiempo. Porque no necesita ganar esta guerra ni una victoria formal. Le basta con prolongar el conflicto y convertir cada maniobra táctica estadounidense en un problema estratégico.

Ahí se evidencia la contradicción. Cuanto más se prolonga el conflicto, más se diluyen los objetivos de Washington, que han ido cambiando sin coherencia: de la rendición incondicional a garantizar el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, un paso que ya estaba abierto antes del conflicto. Mientras tanto, los costes se acumulan. En el plano interno, el rechazo a su presidencia crece. Las manifestaciones del fin de semana bajo el lema “No Kings” han reunido a millones de ciudadanos contra sus derivas autocráticas.

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En el plano internacional, EEUU está cada vez más desacreditado. Paradójicamente, el Trump del “America first“, que apelaba al repliegue, se ha convertido en uno de los presidentes más intervencionistas. En abierta contradicción el aislacionismo del movimiento MAGA, ha optado por una escalada militar que compromete recursos y prestigio. Además, su actuación en Irán responde más a los intereses de Israel y Netanyahu que a una estrategia autónoma de EEUU.

Trump está atrapado en una dinámica adversa. No puede retirarse sin admitir el fracaso, pero tampoco avanzar sin agravar el problema. De ahí la incoherencia: se proclama victorioso mientras exige la ayuda militar de los países de la OTAN. Sus declaraciones son cada vez más erráticas.

El tiránico régimen iraní es capaz de sobrevivir a los enormes daños militares y personales sufridos, desplazando el poder hacia la Guardia Revolucionaria. Le basta con que el daño económico mundial obligue a poner fin a los ataques. Trump, en cambio, necesita victorias inmediatas para alimentar su relato mientras busca una salida honrosa. Esta no es una guerra que Irán pueda ganar. Es un conflicto que EEUU va camino de perder sin ser derrotado en el campo de batalla y que va a arruinar su presidencia.



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