Donald Trump ha defendido que su «preferencia es quedarse con el petróleo» de Irán y que se plantea que el ejército de EE.UU. invada la isla de Jark, el centro logístico del crudo iraní. El 90% de las exportaciones del petróleo de la República … Islámica pasan por Jark, cuyas defensas militares han sido ya bombardeadas por EE.UU.
El presidente de EE.UU. ha mostrado esa inclinación en una entrevista con ‘Financial Times’, en la que ha comparado su estrategia en Irán con la de Venezuela. Trump aseguró tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año que él estaba «al mando» del país sudamericano y que tomaba el control de su sector petrolero. Desde entonces, ha entablado una cooperación estrecha con la sucesora de Maduro al frente del régimen chavista, la actual presidenta, Delcy Rodríguez.
«Si debo ser honesto contigo, la opción favorita para mí es quedarme con el petróleo de Irán, pero hay algunos estúpidos en EE.UU. que dicen ‘¿por qué haces eso?’. Pero son gente estúpida», dijo el multimillonario neoyorquino.
Trump no confirmó que haya decidido la toma de Jark, en un momento en el que EE.UU. acumula efectivos en Oriente Próximo para emprender acciones de ese tipo. «Quizá tomemos la isla de Jark, quizá no. Tenemos muchas opciones», aseguró Trump, cuando acaba de llegar a la región una unidad del Cuerpo de Marines especializada en asalto anfibio. Otra está de camino, además de miembros de la 82ª división aerotransportada, un cuerpo de elite para operaciones terrestres. En total, cerca de diez mil hombres entrenados para una campaña de invasión territorial.
«No tiene defensas, podríamos tomarla con facilidad», añadió sobre Jark, aunque es evidente que cualquier operación terrestre en Irán supondría una escalada decisiva en la guerra y abriría un escenario que muchos consideran indeseable en EE.UU.; vidas de soldados en peligro, más costes militares y estirar la guerra hasta una duración imprevisible y sin tener claro qué podrá conseguir esa movimiento.
Al mismo tiempo que Trump amenaza con operaciones terrestres, asegura que las negociaciones con Irán van viento en popa. Así lo dijo a la prensa en su vuelo de vuelta de Florida a Washington este domingo por la noche -madrugada del lunes en España-, donde aseguró que las conversaciones van «muy bien» y que los iraníes «nos están dando muchas de las cosas que deberían habernos dado hace mucho tiempo».
El presidente de EE.UU. aseguró que hay en marcha negociaciones «directas e indirectas» con lo que queda de la cúpula de la República Islámica y que son «más razonables». Pero no respondió sobre el contenido específico del plan de 15 puntos que ha compartido con Irán, la respuesta que han dado o las concesiones detalladas que están dispuestos a dar. Trump ha dado una tregua a Irán en los ataques a sus instalaciones energéticas hasta el 6 de abril, después de haber dado marcha atrás en dos ultimátums al respecto.
El multimillonario neoyorquino solo detalló que los iraníes han abierto la mano en el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, el paso marítimo bloqueado por Teherán, «como una señal de respeto».
La semana pasada aseguró que habían permitido el paso de diez buques, pero que ahora se ha aumentado a veinte. En la entrevista con ‘Financial Times’, Trump incidió también en esta concesión y nombró de forma específica a Mohamed-Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, como el interlocutor para ello.
«Él es el que me ha autorizado estos barcos», dijo Trump, en la última señal de que Ghalibaf puede ser la figura con la que EE.UU. esté buscando llegar a un entendimiento para acabar con la guerra.


