Donald Trump confirmó este domingo por la noche -madrugada del lunes en España- que EE.UU. ha permitido a un buque cargado de petróleo de Rusia que llegue a Cuba, una decisión que será un ligero alivio a la crisis energética que vive el régimen … castrista.
«No nos importa que alguien envíe un barco, porque lo necesitan, tienen que sobrevivir», aseguró el presidente de EE.UU. a bordo de su avión presidencial, en su regreso de Florida a Washington. Lo decía en referencia a una información de ‘The New York Times’ que aseguraba que la Guardia Costera de EE.UU. había permitido la llegada a la isla del petrolero ruso pese al bloqueo energético impuesto por Trump contra Cuba desde el pasado enero. Este bloqueo, facilitado por la cooperación de Venezuela -hasta ahora el principal suministrador de petróleo a Cuba- con la Administración Trump tras la captura de Nicolás Maduro, ha provocado una situación límite en la isla, que se ha quedado con grandes dificultades incluso para mantener el suministro elećtrico. El objetivo de Trump es asfixiar al régimen castrista con este bloqueo energético para forzar reformas políticas y económicas.
«Les dije, si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo problema. Sea Rusia o no», añadió el presidente de EE.UU. «No va a tener ningún impacto, Cuba está acabada», añadió Trump, que ha asegurado que, en su política de intervencionismo exterior, «Cuba es la siguiente». En las últimas semanas, el multimillonario neoyorquino ha endurecido sus mensajes sobre su ambición de acabar con la dictadura comunista. «Tendré el honor de tomar Cuba», ha dicho.
«Tienen un mal régimen. Su liderazgo es negativo y corrupto. Reciban o no un barco de petróleo, eso no va a importar», defendió.
El rotativo neoyorquino detalló que el petrolero va cargado con cerca de 730.000 barriles de petróleo y que pertenece a una empresa de titularidad estatal, Sovcomflot, sujeta a sanciones estadounidenses desde 2024.
Su llegada aliviará de forma temporal la escasez de combustible que ha paralizado a Cuba, con cortes de luz frecuentes, desabastecimiento para las industrias y los transportes e incluso apagones totales en toda la isla. La estimación es que pueda mantener la actividad en la isla durante un mes, en un momento en el que Cuba malvive con su mínima producción propia y con la energía de paneles solares.
No está claro si EE.UU. ha mirado para otro lado de forma excepcional, si simplemente buscaba evitar un enfrentamiento tenso con un barco de titularidad rusa o si permitirá que su rival y aliado histórico de Cuba realice nuevos envíos de crudo en el futuro.


