Israel ha confirmado este viernes el ataque contra dos centrales nucleares iraníes. Uno de ellos, el reactor nuclear de agua pesada de Arak, en el centro de Irán, ha sido descrito por el Ejército israelí como un «lugar clave de producción de plutonio para armas … nucleares», según informa la agencia Afp. Horas antes, Israel también anunció el bombardeo sobre otra planta destinada al programa nuclear iraní, una instalación de procesamiento de uranio del tipo ‘yellowcake’ en la provincia de Yazd, en la zona central del país. La agencia de noticias Fars News, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, notificó que el ataque no había provocado escapes de material radiactivo.
Además, la Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA) ha comunicado a través de su canal de Telegram que el complejo de agua pesada de Jondab también ha sufrido daños tras dos ataques israelíes. La Agencia de la Energía Atómica de Irán ha confirmado que no se han producido fugas de radiación ni víctimas, ya que Israel había lanzado una orden de evacuación previa. Aun así, el bombardeo provocó un gran incendio en la instalación.
Esta planta de agua pesada, al noroeste del país, ya fue atacada por Israel durante la Guerra de los Doce Días, en junio del año pasado. Desde entonces, había quedado gravemente dañada. El reactor nuclear de esta central estaba inactivo desde 2015.
Desde que comenzó la guerra, el programa nuclear iraní ha sido uno de los principales objetivos de la ofensiva de Estados Unidos e Israel. Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, ha declarado este viernes tras la reunión del G7 en París que sería una «locura» que los iraníes desarrollasen su propia arma nuclear. Rubio fue contundente: «Miren lo que están dispuestos a hacer con las armas que tienen ahora. Imaginen si estos lunáticos radicales tuvieran un arma nuclear para amenazar al mundo».


