Insultos susurrados y su abogado en juego

0
70


El momento más esperado del día es cuando se abre el portón de madera oscura de una sala de los juzgados federales del sur de Manhattan y aparece Nicolás Maduro. Hace unos meses, bailaba música tropical en vídeos propagandísticos y se mostraba altanero ante las amenazas de Donald Trump. Ahora mueve las caderas, pero para ser capaz de andar con grilletes. 



Source link