Casi un mes después de que Israel y Estados Unidos comenzaran una guerra contra el régimen islamista de Irán, los aliados de Washington están cada vez más cerca de unirse a la lucha contra el régimen de los ayatolás.
Desde el 28 de … febrero los territorios de Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait y Baréin han sido víctimas de lanzamientos de misiles balísticos y drones por parte de Teherán. Desde el inicio de la guerra, Irán ha lanzado casi 5.000 misiles y drones contra los Estados del Golfo. Sus ataques se han dirigido contra infraestructuras de petróleo y gas, aeropuertos, bases estadounidenses y, en muchos casos, barrios residenciales, zonas diplomáticas y lugares turísticos.
Aunque hasta ahora estos países han estado defendiéndose de los ataques iraníes a través de sus sistemas antimisiles, la paciencia parece estar llegando a su fin y cada vez son más los indicios de que estarían sopesando unirse a la guerra.
La agencia norteamericana Bloomberg publicaba este miércoles, citando a varias personas con conocimiento de la situación, que los principales vecinos árabes del golfo Pérsico están considerando unirse a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y podrían verse obligados a hacerlo si Teherán sigue atacando sus infraestructuras críticas.
Ataques continuados
En las últimas 24 horas, Baréin, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos interceptaron drones y misiles disparados por Irán. Teherán ha estado justificando estos ataques a los Estados del Golfo, ya que para ellos son objetivos legítimos porque Estados Unidos utiliza su espacio aéreo y territorios para atacarlos.
Esta noticia se conoce tras el envío de tropas por parte de Estados Unidos a la zona y la publicación del plan de 15 puntos de Trump para finalizar la guerra con Irán. Según medios estadounidenses, entre 2.000 y 3.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada del Ejército tienen previsto desplegarse en los próximos días. Este sería el último despliegue de tropas estadounidenses en el esfuerzo bélico contra Irán, después de que funcionarios estadounidenses anunciaran que miles de infantes de marina a bordo de varios buques de la Armada se dirigían a la región.
Los Estados del Golfo, si bien aún no llegan al extremo de desplegar abiertamente a sus fuerzas armadas en el conflicto, una línea que los gobernantes árabes esperaban no cruzar, la presión aumenta a medida que Irán amenaza con ejercer una mayor influencia sobre la región rica en energía.
Arabia Saudí accedió recientemente a permitir que las fuerzas estadounidenses utilizaran su base aérea Rey Fahd, en el oeste de la península arábiga. Antes del inicio de los combates, el reino había declarado que no permitiría que sus instalaciones ni su espacio aéreo se utilizaran para atacar a Irán, un intento por mantenerse al margen de la guerra que fracasó cuando Teherán comenzó a lanzar misiles y ataques con drones contra importantes instalaciones energéticas saudíes y la capital, Riad.
«La paciencia de Arabia Saudí ante los ataques iraníes no es ilimitada», declaró el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, a los periodistas la semana pasada tras una serie de ataques iraníes contra la infraestructura energética del Golfo. «Creer que los países del Golfo son incapaces de responder es un error de cálculo».
«La paciencia de Arabia Saudí no es ilimitada. Creer que los países del Golfo son incapaces de responder es un error de cálculo»
Faisal bin Farhan
Ministro de Asuntos Exteriores saudí
Cierre de lugares de influencia iraníes
Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos están comenzando a tomar medidas enérgicas contra los activos de propiedad iraní, lo que amenaza una fuente de financiación clave para los gobernantes de Teherán, al tiempo que debaten si enviar a su Ejército al conflicto y ejercen presión contra un alto el fuego que deje intacta parte de la capacidad militar de Irán.
Por ejemplo, el Hospital Iraní y el Club Iraní en Dubái han sido cerrados. «Ciertas instituciones directamente vinculadas al régimen iraní y a la Guardia Revolucionaria Islámica serán clausuradas mediante medidas selectivas tras comprobarse que han sido utilizadas indebidamente para promover agendas que no benefician al pueblo iraní y en violación de la legislación de los Emiratos Árabes Unidos», declaró el Gobierno, en relación al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos dedicaron la mayor parte de los últimos cinco años a intentar estabilizar sus lazos con la República Islámica —un régimen teocrático chiita al que desde hace tiempo consideran que intenta extender su ideología e influencia al resto de la región—, en gran medida para prevenir el tipo de conflicto que ahora asola la región.
Si bien cada país del Golfo ha estado movilizando sus capacidades militares para defenderse, se están llevando a cabo conversaciones sobre qué se puede hacer conjuntamente para hacer frente a Irán con la ayuda de aliados internacionales, asegura Bloomberg.
Dudas sobre la intervención
Pero también existen dudas sobre si participar o no activamente en la guerra. El asesor presidencial emiratí Anwar Gargash afirma que los Emiratos Árabes Unidos no necesitan «equipos ni tropas tanto como claridad de posiciones y saber en quién se puede confiar en tiempos difíciles». Gargash, un personaje relevante en la política emiratí, hace referencia a la imprevisibilidad que parece haber en la estrategia de Washington en esta guerra.
Gargash añadió que «los Emiratos Árabes Unidos han demostrado su capacidad para afrontar los desafíos y resistir»; sin embargo, necesitan mayor información sobre el apoyo que recibirían por parte de EE.UU.
En una línea similar se mostró el embajador de Qatar ante las Naciones Unidas este miércoles: «Atacar a un Estado que no es parte en el conflicto y que no ha permitido el uso de su territorio en las hostilidades constituye una violación del derecho internacional y socava la paz y la seguridad internacionales», declaró Hind Bint Abdul Rahman Al Muftah en Ginebra.
«Nos hemos desvinculado de esta guerra desde el principio y nos hemos negado a participar en su escalada. Sin embargo, los iraníes siguen atacándonos a nosotros y a otros países vecinos.»

