Mientras Oriente Próximo contiene el aliento después de que Donald Trump anunciara este lunes diálogo con Irán y congelara los ataques previstos durante cinco días, afloran nuevas informaciones que amenazan este precario equilibrio temporal en la zona. El líder ‘de facto’ de Arabia Saudí, … el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, ha estado presionando al presidente de Estados Unidos para que continúe la guerra contra la república islámica.
Es la información publicada este martes por el periódico estadounidense ‘The New York Times’, que cita personas informadas por funcionarios estadounidenses sobre las conversaciones. Bin Salmán presuntamente busca alargar la campaña militar de Washington y Jerusalén al considerarla «una oportunidad histórica» para rehacer Oriente Próximo.
En estas conversaciones mantenidas durante la última semana, el príncipe Bin Salmán ha urgido a Trump a proseguir con la guerra para derrocar al Gobierno iraní, al considerar que la república islámica representa una amenaza a largo plazo para el Golfo que solo puede eliminarse con la desaparición del actual régimen de los ayatolás.
En los últimos días, el presidente de Estados Unidos ha considerado llevar a cabo una operación militar para tomar la isla de Jarg, centro neurálgico de la infraestructura petrolera de Irán, ya sea con fuerzas aerotransportadas del Ejército o un asalto anfibio de los Marines. Sin embargo, el príncipe saudí supuestamente ha defendido la necesidad de enviar tropas terrestres.
A pesar de que probablemente en un inicio Bin Salmán prefería evitar la guerra, de acuerdo con los analistas citados por el periódico neoyorquino, el líder saudí apuesta ahora por mantener la participación de Estados Unidos ante la posibilidad de que los países de Oriente Próximo tengan que enfrentarse solos a un Irán envalentonado y furioso. El príncipe busca evitar a toda costa que su nación pueda ser el objetivo de los ataques del régimen de los ayatolás y que estos últimos gocen de la potestad de cerrar periódicamente el estrecho de Ormuz.
Las relaciones entre Teherán y Riad se tensaron en 2019 a raíz de un ataque perpetrado con el apoyo de Irán contra las instalaciones petroleras saudíes, que paralizó brevemente la mitad de la producción petrolera del reino. Posteriormente, Arabia buscó una relajación diplomática y restableció los vínculos con la república islámica para evitar posibles nuevas ofensivas.
Preguntado sobre estas llamadas telefónicas de Bin Salmán, el presidente de Estados Unidos no se ha pronunciado y solo ha afirmado que mantiene buenas relaciones con el país y que han sido «excelentes» aliados, igual que Emiratos Árabes Unidos Y Catar.


